Las profundidades de la mente de Alyxian
11 de Quen'Pillar de 836 Post Divergencia
| Theo |
La figura fantasmal entabla rápido conversación con el grupo. Al preguntarle quién es el "joven" fantasma responde ser un amigo de la niñez de Alyxian, hecho que levanta sospechas en Ole que no recuerda haberlo visto en ningún recuerdo. Sócrates pregunta por la lanza recién removida. Theo responde de forma escueta y los insta a seguirlo si desean salvar a Alyxian. Es así que recorren un camino ya abordado hasta que el fantasma atraviesa ciertas vetas de ruidium que interpretan como otro pasaje secreto que no les cuesta encontrar.
Al llegar a una sala particularmente cubierta de ruidium Theo les confiesa que la mente de Alyxian se ha vuelto egoísta e insensible por los siglos de encierro, pero que aún hay bondad en su corazón. Les pide que le hagan recordad su bondad. Al cruzar la arcada de ruidium a la siguiente cueva sus mentes son llenadas con otra visión del pasado del Aphoteon, el guerrero, ya adulto, se arrodilla ante un altar en un templo en ruinas de Avandra, la Portadora del Cambio. «Lucha por la libertad de los demás», susurra con reverencia. Su mano, cicatrizada y temblorosa, aferra la empuñadura de su espada. «La suerte favorece a los audaces», dice con determinación. «La Portadora del Cambio no bendice a los cobardes».
La siguiente cueva vuelve a parecer lo profundo del lecho marino y una voluta de la mente de Alyxian flota delante. Esta vez es Ignis quien nada, extiende la mano y toma el fragmento absorbiéndolo en su alma tomando así la melancolía de Alyxian. Esta acción desencadena otra visión, el guerrero alza las manos hacia el cielo bajo el resplandor plateado y protector de la luna Catha, y una gota de luz lunar cae sobre sus manos ahuecadas. Se transforma en un remolino de colores y luego toma la forma de un pequeño amuleto dorado. El guerrero, sobrecogido, susurra una oración mientras aprieta la Joya de las Tres Oraciones contra su pecho.
Theo vuelve a insistirles en que salven a Alyxian, al poco tiempo notan que la figura fantasmal los ha abandonado. Se toman un tiempo para debatir sobre los fragmentos que han absorbido justo cuando escuchan los pesados pasos del golem de ruidium sobre el que Theo les había advertido. En la caberna en la que está aún la enorme luna llena de ojos lo ven venir por lo que se debaten qué hacer, Sócrates propone enfrentarlo para que, al toparse con otra dificultad no los alcance incrementando el riesgo exponencialmente, Ignis sostiene que no tiene sentido enfrentarse y que si pueden evitarlo del todo, mejor. Finalmente apresuran en sentido contrario.
| Recuerdo y tumbas |
| Celeste, Meri y Marisa |
| Sala secreta |
Como no desean volver sobre sus pasos para evitar al golem avanzan por otro camino no explorado llegando al nivel más profundo del laberinto.
| Caverna de las muchas manos |
| Caverna de los muchos fines felices |
| Caverna de las muchas tumbas |
Comienzan a leer los nombres en las tumbas notando que son una ilusión, pues en una lápida puntual cada uno ve su propio nombre. No les cuesta notar que esa misma lápida tiene una hendidura con la misma silueta que la Joya de las Tres Oraciones que Ignis no tarda en colocar allí. De esta manera se abre una puerta secreta bloqueada anteriormente por ruidium dándoles acceso a otra sala oculta.
La sala oculta simula ser una habitación con muebles destruidos. Dentro de un cofre se entrevé por sus hendiduras un brillo. Al abrir el cajón de madera encuentran otra voluta y esta vez es Sócrates quien la absorve dentro de su alma. Toma un fragmento de la intransigencia de Alyxian. La siguiente visión llega a sus mentes: a punto de dormir, acurrucado bajo un árbol y envuelto en una manta raída, el guerrero pasa su dedo por el borde de la Joya de las Tres Oraciones, encontrando algo de consuelo en su forma familiar.
| Caverna de los muchos ojos |
La siguiente sala los pone frente a cinco espejos que repiten en bucle escenas significativas de la vida de Alyxian mientras un sin fin de ojos incrustados en las paredes de la sala los observan. Micky se para frente a un espejo, es entonces que la visión del cristal cambia mostrando las vivencias de él mismo, la roca del juicio y al Kord mismo eligiéndolo a él como un seguidor especial de su fe. Ignis se ve como una drow purasangre realizando extraños rituales con tomos prohibidos de su familia terminando por hundirse en llamas infernales. Ole recuerda las clases de cazería junto a su padre. A los seis años de edad ya perfeccionaba el arte de tiro con arco. Sócrates se ve a si mismo como un niño pordiosero siendo aceptado entre los escribas y posteriormente entregando cientos de horas aprendiendo a leer y luego en investigaciones de historia y cultura. Ezra tiene visiones tumultuosas donde se ve perdido, carente de un patrón, buscando nuevos poderes, rituales fallidos, frustraciones, días inconsciente o vagando por planos innombrables hasta logran conectar con Hadar que se le apareció en la noche como una estrella roja. Todas estas visiones, los ojos y las escenas en bucle hacen que Ole proponga que esta sala representa el deseo de Alyxian de ser recordado, explicación que deja conmovido a Micky.
| Grupo de Caza |
| Saqiri yace herida, los owlbear escapan |
El Aphoteon le revela al grupo que había visto morir a Saqiri miles de veces en sus recuerdos y nunca se imaginó que diría algo así si era salvada.
Vuelven a usar al pulpo para predecir los movimientos del gólem y en un juego de gato y ratón vuelven a llegar hasta la gruta que simulaba ser un pueblo. Todas las casas y comercios a ambos lados de la gruta parecían cambiar sus características cada cierto tiempo excepto un portón duro al final. Viendo que la puerta tenía cerrojo Ole decide utilizar la llave que habían removido del pecho de una estatua de Alyxian.
| Caverna de las muchas cascadas |
Sócrates alcanza a esquivar los primeros ataques mientras Ole dispara su arco, aunque no resulta eficiente contra la criatura celestial. El monje intenta atacar, pero se ve algo abrumado por el ser frente a él y no conecta sus golpes. Micky lanza un conjuro de perdición sobre el ángel que, contra todo pronóstico, surte efecto. Ignis intenta conjurar contra la agresora mientras le habla en su mismo idioma, afectando sin saber su psiquis. Ezra se posiciona lanzando un fuego faérico para ayudar a sus compañeros mientras Micky recibe un mazazo. Sócrates analiza la situación y decide atacar con la daga de ruidium exponiéndose a la corropción, aunque sea por poco tiempo. Logra apresarla y la arrastra por la cueva. Ignis está convencida que tras la cascada al final de la sala está Alyxian por lo que avanza por un costado lanzando proyectiles intentando llegar allí, mientras Sócrates y la ángel intercambiar golpes. Ezra es quien conecta el último golpe con un proyectil de energía haciendo que la ángel desaparezca de la gruta.
La muerte de la ángel revela un acceso secreto. Una sala cubierta de plantas por cuyo techo entra luz a un banco con una inscripción que Ignis, por su anterior conjuro, aún puede leer. Deducen que la estatua en la sala representa a Sehanine y deben reflejar la luz de la luna del techo en ella. Utilizan el escudo de Micky para hacerlo y de esta manera revelan otro fragmento. Esta vez Micky toma la voluta del engaño de Alyxian desencadenando otra visión: Durante una tormenta, el guerrero grita: "¿Por qué? ¡Avandra, este no es el cambio que busco! ¡Dime por qué doy estos pasos!". El rugido de la tormenta es lo único que oye como respuesta. Se pasa las manos por el pelo. "¡Dime!". Ezra e Ignis realizan rituales de vínculo con sus fuentes de energía recuperando algo de poder mágico.
La siguiente gruta sumergida tras la cascada tiene altas matas de algas marinas blancas que brotan del fondo arenoso. Sobre el grupo se alza una luna roja, surcada de cráteres. Sienten una gran furia que emana de ella. Distribuidos alrededor del perímetro de la luna, entre las algas marinas, se encuentran tres altares de piedra tallados con los símbolos de Avandra, la Portadora del Cambio, Corellon, el Archheart, y Sehanine, la Tejedora de Lunas. Cada altar tiene una inscripción tallada en la parte superior y una lanza de ruidium apoyada en él.
Ole alcanza el altar de Avandra, pero no puede leer la inscripción en celestial e intenta intercambiar la lanza extraída horas antes por la de este altar. Sócrates nada a toda prisa hasta el altar de Corellon y reza de forma honesta al Archheart, una voz le responde que tome la lanza para destruir el escudo del medio. La luna vibra y una onda mental ataca a Sócrates. Debían destruir rápido los escudos y luego la luna o serían aniquilados. Ezra y Micky comienzan a nadar hacia los altares. Ole vuelve a tomar la lanza de ruidium y avanza hacia la luna rompiendo el escudo exterior y recibiendo a cambio un golpe mental el astro rojo. En ese instante Sócrates usa la lanza para destruir el escudo del medio mientras Ezra lanza un conjuro para ayudar a Micky. Ignis llega al último altar, aún bajo el conjuro de lenguas lee la inscripción y lanza el arma para destruir el primer escudo carmesí. Sin sus escudos la luna es destruída rápidamente quedando sólo una mota de polvo flotando en el agua. Además, una última voluta aparece allí y es tomada por Sócrates para ver otra visión: El guerrero se arrodilla ante dos tumbas iluminadas por la luna que llevan los nombres de sus padres. Coloca incienso entre ellas, dejándolo sobre una sencilla caja decorada con campanas de boda. La caja lleva la inscripción «Para aquellos cuyo amor nunca flaqueó». Alrededor de su cuello, lleva la Joya de las Tres Oraciones, que contiene las bendiciones de Avandra, la Portadora del Cambio, y Sehanine, la Tejedora de la Luna.
Ole alcanza el altar de Avandra, pero no puede leer la inscripción en celestial e intenta intercambiar la lanza extraída horas antes por la de este altar. Sócrates nada a toda prisa hasta el altar de Corellon y reza de forma honesta al Archheart, una voz le responde que tome la lanza para destruir el escudo del medio. La luna vibra y una onda mental ataca a Sócrates. Debían destruir rápido los escudos y luego la luna o serían aniquilados. Ezra y Micky comienzan a nadar hacia los altares. Ole vuelve a tomar la lanza de ruidium y avanza hacia la luna rompiendo el escudo exterior y recibiendo a cambio un golpe mental el astro rojo. En ese instante Sócrates usa la lanza para destruir el escudo del medio mientras Ezra lanza un conjuro para ayudar a Micky. Ignis llega al último altar, aún bajo el conjuro de lenguas lee la inscripción y lanza el arma para destruir el primer escudo carmesí. Sin sus escudos la luna es destruída rápidamente quedando sólo una mota de polvo flotando en el agua. Además, una última voluta aparece allí y es tomada por Sócrates para ver otra visión: El guerrero se arrodilla ante dos tumbas iluminadas por la luna que llevan los nombres de sus padres. Coloca incienso entre ellas, dejándolo sobre una sencilla caja decorada con campanas de boda. La caja lleva la inscripción «Para aquellos cuyo amor nunca flaqueó». Alrededor de su cuello, lleva la Joya de las Tres Oraciones, que contiene las bendiciones de Avandra, la Portadora del Cambio, y Sehanine, la Tejedora de la Luna.
| Gólem de ruidium: Alyxian el cazador |
| Ezra lanza hambre de Hadar |
Tomando en cuenta que sólo les queda una caverna por explorar van al centro del laberinto. Pensando en que debían destruir la enorme esfera al igual que la luna intentan inútilmente atacarla. Finalmente notan una singularidad al usar la lanza recuperada. Al tacto hace que la superficie de la esfera se comporte como tierra mojada permitiendo que el arma penetre. Segundos después el gólem comienza acercarse por el pasillo que llegaron, a pesar de disponerse a pelear este se convierte en una mota de ruidium en polvo flotante al momento que la lanza entra completamente dentro de la esfera. Con la amenaza terminada debaten sobre qué hacer al darse cuenta que al tocar con sus manos la esfera esta ya no se comporta como algo rígido. Uno a uno deciden ingresar en la esfera llegando a un subplano o nivel dentro de este mundo onírico.
| Corazón de la desesperación |
Atraviesan una oscuridad húmeda y caen sobre la superficie cristalina de un lago, que se siente tan sólido bajo sus pies como cualquier suelo. Surgiendo del agua se alzan tres islas rocosas, sobre las que descansan estructuras desmoronadas que parecen antiguos lugares de oración. Cascadas caen del cielo despejado, desprendiendo una niebla que cubre la zona de un brillante tono plateado. Justo frente al grupo, una estatua de tamaño natural de Alyxian, armada con una lanza y un escudo, se yergue sobre un pedestal de piedra blanca que se eleva centímetros sobre la superficie del agua. La expresión de la estatua es serena, como el agua.
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