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domingo, 21 de enero de 2024

Exandria - Sesión 40 (10/12/2023)

 Lyrengorn

19 de Dualahei de 841 Post Divergencia

Lyrengorn desde lejos
Desde su posición no logran vislumbrar el estado de la ciudad. El ángulo y los Elvenpeaks impiden ver la urbe. Aún preocupados por Paighon, pero sin saber de él, arman un campamento para pasar la noche. La siguiente mañana avanzan hacia el oeste.

20 de Dualahei de 841 Post Divergencia

La tundra y el terreno escarpado no son problema para She-ra, pero sí para Nipples que reniega del sendero. Tras una lomada She-ra siente una fuente de calor, al avanzar la nota bajo sus pies, se encontraba, junto a Darastrix, en medio de un círculo sin aguanieve. Un segundo después ambos se encontraban haciendo una pirueta en el aire para no caer. De debajo de la tierra emergió la fuente del intenso calor, una criatura insectoide enorme. 

Darastrix es el primero en disparar pero su tiro no es certero. Vincenzo ataca a la bestia e incluso la cercanía al atacarlo le hace arder la piel dejándole profundas quemaduras. Varios ecos del guerrero aparecen revoloteando alrededor del monstruo. Nyzel lanza un conjuro electrizante y también es víctima del intenso calor.  She-ra aprovecha que la criatura está atontada para retirarse, invocar su conjuro cazador y conectar dos disparos letales con su arco. Nipples avanza y Raven la cubre. La bestia responde mordiendo a Vincenzo, quemándolo con el ardor de su aliento y manteniéndolo en el aire entre sus fauces dispuesto a deborarlo entero. Darastrix suelta su arco y de un brinco y un par de aletadas llega a lomos del monstruos desenfundando a Colmillo del Cónclave para apuñalarlo por el cuello desde una posición aventajada. 

El kóbold mantiene la posición a pesar de estar expuesto al intenso calor. Vincenzo carga sus músculos de adrenalina y abre las fauces del monstruo para liberarse utilizando sólo su poder físico. Luego, con el mismo envión de adrenalina golpea al monstruo varias veces. Finalmente el disparo último lo da She-ra para cerrar el combate. Se toman un rato para organizarse. Vincenzo recupera el aliento, Nyzel toma su cuchillo y recupera partes del monstruos, colmillos, dientes, retazos de piel. Darastrix usa una ilusión para proteger al enano, sospechan que los jinetes de wyverns puedan verlos desde el aire. Por su parte She-ra continúa el avance y logra ver el acceso a la ciudad. Todo parece despejado y no hay movimientos militares. Se toman un rato largo para definir el plan de acción y, sabiendo que Lyrengorn recibe sin problema a quién logre llegar hasta allí, deciden entrar como si fuesen viajeros comunes. De a poco la tundra comienza a transformarse en planicies verdes debido a la humedad y temperatura del microclima entre los Elvenpeaks. Cruzan los pastizales, luego las plantaciones y finalmente llegan a la ciudad sin murallas, puestos de guardia o fronterizos. 

Les llama la atención la tranquilidad y naturalidad de los elfos. No parece que estén en guerra. Limitados por el idioma se toman un rato en encontrar a un humano con quien hablar. Averiguan la locación de la posada e intentan averiguar más, en particular por las autoridades, pero este sujeto les advierte con que los elfos difícilmente los reciban. Además, toman nota del comentario de que hace tiempo no llegan viajeros, si bien son poco frecuentes en general. Cuando preguntan por los wyverns les responde que el ejército es bastante celoso de ellos, en especial desde la guerra con el Cónclave Cromático. Darastrix traga saliva y mira para otro lado. Finalmente le preguntan al sujeto por su motivo allí, dice trabajar por encargo y con clientes selectos. Ante la sospecha de que sea alguien importante, y quizá uno de los pocos con quién puedan comunicarse, le preguntan por la familia Ilira, se toma un momento para pensar pero no recuerda nada en concreto. Finalmente se despiden. She-ra plantea que la gente no sabe de la guerra.
Siguiendo las indicaciones del sujeto llegan a la única posada donde pueden ser recibidos, y comprendidos. Son atendidos por un enano fumando pipa. Asegura no saber por qué hay poca gente llegando y parece ignorar un comentario de Darastrix sobre tropas en el sur. Tras indagar sobre las comodidades del lugar reservan por tres días. Durante la charla She-ra comenta sobre el ejército de Lyrengorn pero el enano continúa con otro tema. 
Posadero
Preguntan abiertamente por Ilira a lo que el enano responde que no debe ser alguien de perfil público, al mencionar su vínculo con los wyverns dice que menos chances hay de saber de esa familia.  
Se dirigen hacia una plaza donde intentan hablar con un músico callejero, pero nadie entiende la lengua común. Frustrados comienzan a gritar y llamar la atención hasta que un par de guardias de la ciudad se le acercan y hablan en su idioma. Para solventar el problema piden ir a un comercio mágico y son escoltados hasta El Mágico Mundo de Elwydon. 
El Mágico Mundo de Elwydon
Encuentran al dueño en una especie de campo antigravitacional delatado por la levitación de su larga cabellera mientras inspecciona un báculo. El sujeto confunde a Darastrix con un familiar mágico, luego con un conjuro de reencarnación fallido y finalmente elige no tocar el tema de que un grupo pintoresco le de voz y voto a un kóbold. Van directo la grano y le piden un pergamino con un conjuro puntual para logran comunicarse con los locales. Luego intercambian algunos componentes para pociones que traen como dedos y ojos de gigantes. Además Darastrix logra cambiar un abanico mágico al que no le han dado uso por diamantes para Raven en caso de un accidente. 
Vincenzo, impulsado por su curiosidad característica pregunta si conoce a una mujer de apellido Ilira, el semblante de Elwydon cambia y explica haber estudiado con ella. Tras explicar que, luego de la muerte de su marido y exilio de su hijo, desapareció de la vida pública, les anota la dirección de su antiguo hogar y les pide que sean prudentes. Al salir y ver que los guardias aún los escoltarían deciden ir de nuevo a la posada, de manera de no levantar sospechas con ellos. 
Pasan parte de la tarde armando flechas con los dientes del monstruo y dejando que Nyzel copie a su libro de conjuros el nuevo pergamino. Ahora sí, se dirigen al antiguo hogar de Paighon. 

Una vez en las cercanías notan que en la esquina opuesta hay tres guardias apostados en vez de las patrullas que han visto antes. Deciden actuar con cautela. Se retiran, escriben una nota explicando algunas cosas y diciendo que si necesitan rescate prendan una vela en la ventana por la noche. Suponen que alguien de la familia de Paighon podría estar prisionero allí. Luego Darastrix, utilizando sus artilugios arcanos, mete la carta de forma discreta en el buzón estando invisible y sin acercarse a la puerta, sólo a unos cuantos metros. Luego aprovecha la invisibilidad para volar y otear el lugar. Hay un pequeño patio trasero que se nota abandonado y ambas casas que la flanquean parecen habitadas de forma normal. Pasado esto se reúnen y vuelven a la posada. Allí Nyzel pregunta al posadero si sólo hay dos entradas a la ciudad, aunque la respuesta es que sí, queda en claro que hacia el norte no hay mucho lugar a donde ir. La ciudad simplemente está abierta al norte y sur, pero sólo hay tránsito en el lado sur. Vincenzo pregunta por la seguridad de la ciudad ya que ha visto patrullas. El enano explica que luego de la guerra con los dragones la población aceptó fácilmente que se multipliquen las patrullas y se refuerce el ejército. Pasan el resto del día descansando. She-ra tiene, incluso, una visión negativa de su matrona mientras medita. La invade la frustración. 
Más tarde deciden ir a ver si está la vela encendida. En el camino alguien toma del brazo a She-ra y la lleva a un callejón aledaño. Es una elfa encapuchada y rápidamente la incita a que no visiten la casa de Paighon, la comunicación es rápida y caótica mientras ella muestra la carta que dejaron, el tiempo parece apremiarla. Ignora las preguntas de She-ra y le pregunta por Paighon y advierte que están en peligro. Le dice que tome a sus amigos y no hagan estupideces. She-ra corre a alcanzar a su grupo y les transmite lo sucedido. Luego los lleva al callejón pero no encuentra ni rastro. Sólo una extraña marca muy pequeña en la pared cerca del suelo, como hecha con la punta de un cuchillo.
She-ra sospecha que la mujer era la hermana de Paighon y debaten confusamente sobre qué hacer. Darastrix se acerca invisible y ve la vela encendida en la ventana del primer piso lo que trae aún más confusión al grupo. A sabiendas de la posible trampa Darastrix utiliza su magia y subterfugio para ingresar por la puerta del patio y sube volando invisible por la escalera para no accionar trampas o ruidos. La planta baja no ofrecía información y se encontraba vacía. En la primer planta utiliza su capa y conjuro de mano de mago para hacer un señuelo y una mujer sale de la habitación principal. Darastrix invisible le pone un cuchillo en el estomago y comienza a interrogarla. Al principio la mujer asegura se aliada, pero con el correr de las preguntas del kóbold ésta pierde la paciencia y "tose" emanando unas esporas y humo amarillo que nublan la visión de Darastrix. Acto seguido es alcanzado por un golpe contundente que no ve pero lo infecta brutalmente, el golpe es seguido de dos tajos de espada. El kóbold estaba al borde de la muerte, le ardía todo por dentro. Sabiendo que estaba en desventaja y muy herido lanza abrojos al piso para impedir que lo sigan y emprende vuelo por dónde vino. Escucha una segunda voz femenina acercándose mientras huye. Ambas perseguidoras quedan presas de los abrojos dando tiempo al kóbold de huir volando suficientemente rápido como para verlas maldecir en el patio de la casa. Con Darastrix muy herido vuelven a la posada donde termina de contarles lo sucedido. Regresan con cautela a la posada, pero no parece haber guardias. Asumen que una parte importante del gobierno o el ejército no está influenciado por el enemigo, por lo que la guardia no está tras ellos... aún.

21 de Dualahei de 841 Post Divergencia

La siguiente mañana She-ra decide salir a explorar por su cuenta y antes de comenzar siquiera se cruza al humano con quien hablaron el día anterior en el recibidor de la posada. Parece saber bastante y les pide que compartan información. Le extiende una moneda tallada a She-ra y le da indicaciones de una casa cerca de una cascada donde deben usarla para acceder.
La moneda tiene el mismo símbolo que vieron la noche anterior. She-ra le muestra la moneda en tono de victoria al resto del grupo y se dirigen casi inmediatamente al punto de encuentro. Muestran la moneda tras golpear la puerta y acceden a una sala de reuniones donde está el humano y la elfa que habló con She-ra la noche anterior, además de otros elfos. Todos llevan capas de viaje y la capucha descolgada. La mujer parece inicialmente furiosa porque She-ra no le hizo caso e igualmente fueron a la casa a pesar de su advertencia. La cazadora no puede evitar notar el parecido entre esta mujer y Paighon, debe ser su hermana. Tras un poco de caos comienzan a alinear la charla. Cuentan la situación en los reinos del sur, cómo Lyrengorn comenzó una cruzada de conquista, además de advertir sobre todo lo que saben de las babosas, y los locales cuentan que, para mantener su negocio utilizaban un sendero subterráneo por el Underdark para tener ventaja comercial con la competencia, pero que ahora el túnel fue ocupado por la milicia. 
Finalmente acceden a hacer detonar el túnel en un punto determinado accediendo por un ingreso poco transitado con ayuda de estos sujetos. Si logran cortar el suministro de huevos de wyverns, alimentos y soldados a los ejércitos del sur, podrían debilitarlos lo suficiente como para enfrentarlos y luego ocuparse fácilmente de los que queden en Lyrengorn debilitados también. Asumiendo que deberían mantenerse entre las sombras cómo hasta ahora para no alertar a los ciudadanos elfos.

domingo, 14 de enero de 2024

Exandria - Sesión 39 (10/12/2023)

 Llegando a Lyrengorn

19 de Dualahei de 841 Post Divergencia

Sin mucho que hacer, Darastrix convertido en oveja abre de un patadón la puerta del balcón. Debajo Nyzel intenta abrir la puerta pero parece trabada. Vincenzo trepa al balcón y lanza una cuerda por la que sube el resto del grupo menos Nipples que dice sentirse un poco incómodo en los hogares de los bípedos. El interior está lleno de elementos esotéricos.


Bajan por una escalera circular, ven un gran hogar, un caldero aún con brasas. La oveja se acerca y vuelca el caldero con sus patadas tirando el contenido al suelo. She-ra entra en comunión con su arco mágico y detecta la presencia de la bruja unos cuantos niveles por debajo. Declara que "debe haber algún sótano" y se ponen en su búsqueda. Tras un largo escrutinio She-ra detecta un reflejo extraño tras el hogar. Paighon detecta algo mágico más allá del fuego. La oveja lanza un frasco que escoge al azar al fuego y comienzan a saltar pequeñas ranas de las llamas. Vincenzo lanza la cuchara caída del caldero al fondo del hogar notando que hay un gran espacio tras este, posiblemente una escalera o salida secundaria. Usan unas viejas sábanas para apagar el fuego y cruzar a una antesala del otro lado. Antes de avanzar She-ra intenta convencer al kóbold de volverlo a su forma natural, conocen el conjuro y saben que "matando" a la forma transformada se termina el conjuro a pesar de que éste debe sufrir todo el dolor. Se escucha el grito de la oveja al ser apuñalada y luego se convierte en Darastrix otra vez. Nyzel abre la puerta de la antesala y descienden por la escalera. Descienden unos cuantos metros y llegan a una lúgubre cueva, ven una estatua realista, escuchan un llanto y vislumbran unas extrañas máscaras en la pared. Darastrix contempla la escultura, ve rasgos élficos y algo de dolor en su rostros. En las cercanías ve unas frutas viejas y mordidas y un diario en élfico. Nyzel por su lado inspecciona las máscaras.

Whispering Mask
Ven como Darastrix intenta ponerse una de las máscaras, pero esta sale disparada de su rostro al tiempo que él grita. Las máscaras debían estar malditas o algo. Por el momento las guardan en su bolsa mágica. Paighon lee en élfico la última página del diario: "al fin llegué a la casa de la tía María, dijo que va a evitar que mi maldición me mate".  La interpretación de Darastrix es que la tal María "evitó" la muerte, pero engañó al sujeto y lo dejó petrificado, no murió, pero tampoco le sirve estar así. Antes de continuar ven al lado del túnel por el que avanzar a un sujeto en el piso, un espejo y un pedestal con una calavera. Junto al sujeto una máscara. Darastrix, aún desconfiado y frustrado por el viaje planar dispara contra el arco y She-ra insiste en seguir, su arco le dice que su presa está más adelante. Llegan a una gran caverna, ven unas enormes plantas azules palpitantes que lo iluminan todo, adelante un enorme pozo al vacío sobre el que cuelga una celda y dentro, una planta. Del otro lado del agujero está la bruja, la tía maría, la hag. Esta vez, sin disfraces.
Tía María
La bruja no pierde el tiempo y lanza un conjuro estremecedor bajo los pies de los recién llegados. Nyzel lanza un conjuro de nube aniquiladora sobre ella. Darastrix, con el camino obstruido avanza hasta el borde de la nube lanza un rugido y arremete contra uno de los guardias de la tía, sale inmediatamente por el ardor de la nube. Uno de los guardias va tras él pero el kobold utiliza su conjuro de romper carga haciendo que quede expuesto a un ataque de She-ra. Luego She-ra lo aniquila de un disparo. Vincenzo planta el estandarte del Santo Robino, Paighon se posiciona junto a Darastrix esperando el momento de disparar. La nube comienza a avanzar y por ser más densa que el aire, gran parte comienza a caer por el enorme hueco bajo la jaula colgante. No ven a la bruja, debe haberse vuelto invisible de nuevo. Darastrix queda defendiendo el frente de los guardias de la bruja que intentan avanzar. Cuando la nube se achica y permite más visibilidad el eco de Vincenzo entra en escena, She-ra dispara y entre ambos aniquilan con un guardia. Paighon lanza un conjuro de levitación en la jaula para evitar que se pierda la planta, pero la bruja aparece tras él y le lanza un conjuro enfermante que le toca el cerebro. Darastrix va tras la bruja y la acuchilla, es en ese momento que escucha la voz de Robine diciéndole que debe proteger a la Tía. Todo se vuelve confuso para el kobold y empieza a atacar a sus compañeros.
Los guardias enmascarados disparan a She-ra y Vincenzo pero fallan. La bruja arde en furia cuando She-ra utiliza un conjuro sanador para eliminar la enfermedad mágica que puso sobre su compañero. Luego salta a la jaula y comienza a balancearla. Vincenzo hace un salto espacial con su eco y golpea a los guardias, mata a uno, luego al otro y avanza contra la bruja. La hiere, pero la herida se cierra inmediatamente. Sin que lo sepan, Darastrix sigue alucinando, ve a Robino acariciándolo, dejándolo abstraído de su alrededor. "Pequeño Darastrix, todo está bien, la manada está a salvo" le repite Robino mientras el kobold queda embelesado. Producto de la ilusión Darastrix ataca al eco de Vincenzo. She-ra continúa en su plan, abre la puerta de la jaula, toma la planta y pega un brinco a tierra segura. Vincenzo hace una lectura de la situación y usando su arma como barricada empuja a Darastrix y a la bruja al vacío. Darastrix se ve caer junto a Robino, intenta tomarlo de la mano pero sus pequeñas alas no alcanzan para reflotarlos a ambos y finalmente la bruja cae el vacío mientras Darastrix se salva volviendo a perder a Robino en su mente. Vincenzo le pide disculpas entendiendo la situación. Toman las máscaras de los guardias de la tía y retroceden sobre sus pasos. Amordazan al sujeto que seguía en shock, es un drow, y salen de la cueva.
Hacen todo el recorrido hacia la pixie y devuelven la planta.
Planta rescatada
La pixie recibe a su "planta favorita" en brazos y con una danza encantadora mientras su llanto se transforma en alegría y la tormenta eléctrica en un hermoso día despejado. Incluso escuchan el cantar de los pájaros. El camino se despeja casi al instante y no queda rastro del agua. She-ra utiliza su conjuro de hablar con las plantas y pide guía y ayuda a la planta rescatada. Explica que dieron todo por salvarla. Reciben unas frutas sanadoras pero no mucho más. Comienzan a avanzar hacia el norte, pensando en qué hacer con el drow. Un hechizo de sanación de She-ra no parece funcionar. Mientras Paighon lee el diario, luego se los resume a sus compañeros. El libro fue escrito por un eladrin, criaturas élficas que no viajaron al plano material, están más en concordancia con el plano feérico. Aparentemente llegó volando, siguiendo una vieja leyenda sobre una mujer poderosa, la tía María le pidió su bestia voladora a cambio de evitar que el veneno lo mate. Vieja tramposa.
Vincenzo toma una de las máscaras y se la pone al drow haciendo que este vuelva en sí. Logran hablar en élfico. Le explican la situación y el elfo oscuro admite haberse topado con el cubil de la bruja mientras exploraba túneles nuevos, recuerda una bestia encadenada, a la bruja y unos dientes puntiagudos. Darastrix pregunta su nombre, se llama Nared. Le preguntan si es posible llegar a destino bajo tierra, pero el drow no se los recomienda. Deciden volver al pozo donde enfrentaron a la bruja, en busca de la criatura alada que podría hacerle ganar preciadas horas. 
Un tiempo después se encuentran nuevamente en el lugar del encuentro con la tía. Nyzel presta atención ahora a las plantas azules y corta una. Al instante escuchan un grito enfurecido. La bruja no había muerto por la caída, y emerge furiosa, trepando convertida en gorila por el agujero. She-ra reacciona disparándole dos flechas que la devuelven a su forma.

La bruja reacciona lanzando una risa mágica burlona que afecta a She-ra y Darastrix que comienzan a atacarse mutuamente. Vincenzo interpreta que las plantas azules la mantenían inmune por lo que comienza a avanzar destrosanso las otras. Darastrix reacciona y ataca a la bruja, su cuchillo aún no la daña. Quedan plantas que la mantienen viva. Raven se acerca a She-ra curando la herida que le provocó su compañero Darastrix. La bruja vuelve a lanzar la risa burlona y Nyzel se ataca con Darastrix, además de trenzarse She-ra con Vincenzo. 
El combate se vuelve confuso entre las conjuraciones de la bruja, las visiones de Darastrix y las plantas azules. Finalmente la bruja muere de una vez y para siempre tras un ataque combinado de Paighon y Vincenzo.
Entre las pócimas de la bruja encuentran sangre de basilisco que utilizan para volver la piedra en carne del eladrin. El sujeto se ve muy confundido y temeroso por su enfermedad. She-ra promete que puede ayudarlo mientras que las ropas y tonalidad de piel del sujeto palidecen y sus respuestas son fatalistas. 
Con un poco más de calma se presenta como Almiron y confunde a She-ra con la tía cuando ésta le lanza un conjuro sanador. Mientras intentan saber qué pueden sacar en limpio del eladrin, Darastrix está en el fondo de la sala dándole cabezazos a la pared, aún atormentado por las visiones que tuvo en combate. 
Cuando le logran proponer que los ayude, Almiron se muestra confundido, no cree que Chocolatín, su bestia alada, les permita montarlo. Insisten y usan el conjuro de levitar de Paighon para descender dentro de la jaula hasta lo más profundo de la cueva. Una vez allí no ven ninguna criatura. Almiron les aclara que deben ganarse su confianza. She-ra avanza con su Dragonlance en mano e iluminada por su armadura de plumas de ángel. Lanza una moneda al aire hacia adelante y antes de que toque el suelo desaparece. Luego la cazadora se presenta, como respuesta recibe un rugido tremendo que hace estremecer toda la cueva. Explica que vienen a liberarla. Luego un ruido de cadenas, unos eslabones enormes que terminan en un diminuto collar de una criatura invisible que se acerca. Darastrix se acerca y comienza a abrir la cerradura del collar. 
Chocolatín
Segundos después el pequeño Chocolatín se hace visible y Almiron toma un tono victorioso. Darastrix habla en Dracónico con la criatura que parece muy soberbia para el tamaño que porta. Finalmente declara al kóbold como su heraldo para hablar con los seres inferiores y admite que Chocolatín es el nombre con el que se identifica con estos seres ya que no podrían decir su verdadero nombre. Darastrix pide humildemente que los lleve al norte. Chocolatín admite conocer Lyrengorn y que conoció un elfo que le habló del lugar en el pasado.
Chocolatín de "verdad"
Unos minutos más tarde se encuentran en las afueras de la guarida de la bruja. Almiron los hace admirar como su compañero dragón adopta una forma magistral y enorme. Darastrix cae de rodillas ante la visión. Uno a uno suben a lomos del dragón y comienzan a volar hacia su destino. 
El cielo y las tierras por debajo cambian de color y tono cada pocos minutos por la alta velocidad con que recorren el plano feérico. Almiron ya posee un tono más anaranjado y ven que las montañas, donde debiese estar Lyrengorn no están pegadas al suelo, sino que flotan cientos de metros por encima. Ven dos enormes agujas que Paighon identifica, deben ser la correlación con las montañas que albergan su ciudad. Darastrix le pregunta a Zudricrarth, The Deathlord, el verdadero nombre de Chocolatín, cómo debían hacer para volver al plano material. El dragón explica que, según el elfo que conoció tiempo atrás, la clave estaba en la base. 
Aterrizan en la base de una de las montañas flotantes, saludan a Almiron y este se despide y aleja a lomos de Chocolatín. Paighon les hace notar que apenas les quedan tres horas antes de que se cumpla el día y debían cruzar. No tardan en encontrar un portal. Darastrix, ansioso, es el primero en cruzar. 
Ven una enorme montaña partida a la mitad y una ciudad en medio. Pero Paighon no está entre ellos.
Lyrengorn

Exandria - Sesión 38 (26/11/2023)

 El Plano Feérico

19 de Dualahei de 841 Post Divergencia

Plano Feérico

Una extraña planta parlante les comenta sobre un río subterráneo para llegar a su destino, pero deben desviarse al sur. Nyzel y Darastrix se muestran dudosos de seguir a su corazón como anteriormente les recomendó la planta, además de que el kóbold se muestra particularmente incómodo con atravesar nuevamente un plano distinto al material. Vincenzo propone buscar un guía. Antes de consensuar caen en cuenta de que el tiempo apremia y parten al norte. 
Recorren un tramo de campo abierto al salir de la arbolada hasta que, a la altura del camino Silvercut se topan con un enorme río de quizá un par de kilómetros de ancho, un cielo gris y una imponente lluvia eléctrica. Entienden que el desborde es debido a la lluvia y comienzan a costear hacia el oeste hasta que Darastrix escucha un sollozo. Sigue el sonido hasta detrás de una piedra y encuentra una pequeña criatura alada de piel verde. Una pixie. Intenta comunicarse pero no lo logra. Nipples hace de traductor. 
Pixie
Nipples explica que la pequeña pixie está desesperada y que una mujer horrible se llevó su planta favorita. Lo dice señalando al oeste, así que deciden inspeccionar en esa dirección. Su caminata los lleva hasta una arboleda de secas plantas, la lluvia había quedado atrás y, aunque no había pasado suficiente tiempo, parecía ser de noche. Algunos sapos chapotean de aquí a allá siendo el único ápice de vida alrededor. Vincenzo se muestra desconfiado del cambio, retrocede unos metros y nota que el cambio de clima y del ciclo día-noche se debe a la posición y no al tiempo. Además, recordando las explicaciones de Paighon, hace notar que posiblemente la fuerza de la emoción de tristeza de la pixie haga que llueva y se inunde el paso. Deben ayudarla si quieren cruzar. Continúan su paso hasta escuchar risas y aplausos, avanzan con cautela hasta una lomada desde la cual ven un extraño teatro cuya obra parece estar terminando. Los espectadores parecen encapuchados todos.
Teatro del Feywild

Mientras contemplan lejanas figuras saludando y agradeciendo al público son emboscados por guardias oscuros del plano feérico. Darastrix sobrevuela los árboles con el arco en mano mientras Nipples recibe cortes de dagas. She-ra corre sobre un árbol y baja en una mejor posición atacando a uno de los enemigos de menor altura. Al morir explota en un haz de luz cegador que alcanza a Nyzel también. Conecta otro golpe a ciegas, cosa que no logra hacer Nyzel con su látigo. Uno de los enemigo invoca una oscuridad mágica que pone en desventaja a los aventureros mientras los emboscadores avanzan contra ellos. Paighon se protege con un conjuro de escudo mientras She-ra recibe un tajo profundo en el torso. Vincenzo golpea y mata a un enemigo dentro de la oscuridad, luego se aleja buscando la luz y recibe un golpe en su huída. 
Darklings

Varios ataques son fallidos por la oscuridad, hasta que Darastrix logra salir y avanzar dando su bramido de combate desenfundando a Colmillo del Cónclave, aunque no logra conectar el ataque tampoco. Nipples y Nyzel reciben cuchilladas mientras She-ra utiliza su magia para curar su ceguera y salir de la oscuridad a tomar un punto del que puedan combatir mano a mano. A medida que recuperan la visión y salen de la oscuridad logran diezmar a los enemigos hasta dejar inconsciente al último. 
Tras el combate notan que no queda nadie en el teatro. Recuperan el aliento y Rave cura al prisionero para que recupere la consciencia y lo puedan interrogar. Otra vez Nipples hace las veces de traductor y descubre que fueron atacados por "invadir", tras excusarse preguntan por la mujer fea, como respuesta, el Darkling le dice que "no hay ninguna enana por allí" y que no dejan entrar mujeres feas por ahí. Paighon utiliza su conjuro de leer mentes mientras siguen preguntando para descubrir más información. Nyzel pregunta por la planta que asume que ellos robaron, Vincenzo pregunta por un guía para llegar a Lyrengorn. Es en ese momento que Paighon ve borrosamente unas figuras élficas, entendiendo que más o menos saben qué es Lyrengorn, luego criaturas aladas en las montañas. Preguntan cómo adquirir esas criaturas y ven a alguien cruzando las planicies en el norte. Finalmente preguntan por su líder y el rostro de Paighon se desdibuja al ver una horrenda bruja. 
La visión de Paighon
Siguen indagando en la mente del Darkling sobre cómo atacar a su líder y dónde habita. En ese momento Paighon ve la imagen de Vincenzo atacando con su espada a la bruja y luego una colina del otro lado del teatro. Consideran que tienen información suficiente así que degüellan al Darkling y avanzan. 
Deciden bordear el teatro y no cruzarlo directamente, a su paso las lúgubres ramas de los árboles se retuercen sobre sí mismos. Finalmente escuchan unas risas mientras Paighon explica que los Darklings son seres feéricos de la Corte del Verano que han sido expulsados y, aunque oscuros, aún guardan algo de aprecio por el arte. 
She-ra y Darastrix se concentran en las risas y descubren a tres mujeres sin ropa jugando sobre una piedra en medio de un lago.

Darastrix planea una maniobra pinza sobre ellas. She-ra manda a su bestia nadando y chapoteando hacia ellas. Las mujeres ríen y ayudan a subir a la bestia para luego acariciarla. Darastrix desconfiado decide atacar con su arco, luego recibe una bendición de Raven. She-ra lanza un conjuro de silencio en el pequeño peñasco donde están las tres mujeres que comienzan a gritar de horror y sorpresa. Una lluvia de flechas cae sobre ellas mientras aparece el eco de Vincenzo en medio de ellas. Al recibir un golpe del eco la mujer desparece de su lugar y emerge a unos metros de dentro de la corteza de un árbol. Se repite la misma secuencia con la segunda y la tercera recibe un disparo del kóbold. Nyzel utiliza su inciensero 
e invoca una sombra para combatir a su lado. Nipples logra acercarse a una que había emergido en un árbol y la ataca con sus pezuñas y lanza. Las mujeres lanzan conjuros que dejan sus pieles como la corteza de un árbol. Vincenzo se posiciona y utiliza a su eco para que golpee a una, luego a otra. Ambas se transportan a árboles cercanos. Nyzel utiliza su magia de hielo mientras Paighon grita que prendan fuego los àrboles y comienza a dispararles proyectiles de fuego a uno. She-ra conecta dos disparos certeros que matan a una de las mujeres en un grito de horror y terror. Vincenzo recibe ahora un disparo de arco envenenado e intercambia golpes con su eco mientras Paighon sigue disparando a los àrboles. Nipples saca ahora su arco incapaz de alcanzarlas en cuerpo a cuerpo. Acierta dos tiros matando a otras de las mujeres. She-ra deja inconsciente a la restante y mientras recuperan el aliento. Tanto She-ra como Nipples son invadidos por un sentimiento de melancolía abrumador. Darastrix propone buscar un lugar para descansar. She-ra parece de pronto desinteresada y Nipples algo disperso. Vincenzo propone matar a la criatura restante y con la aprovación del kóbold lo hace viéndose invadido también por un sentimiento melancólico. Tras reponerse retoman el andar hasta llegar a la presunta vivienda de la bruja. 
Hogar de "la bruja"
Al acercarse las luciérnagas o hadas circundantes comienzan a chillar y revolotear delatando su presencia. Acto seguido, se apagan las luces de la casa y escuchan una risa del interior. La voz grita preguntando qué quieren. Responden que buscan la planta. En ese instante dos enormes gigantes feéricos se hacen presentes haciendo temblar el suelo a su alrededor.
Fomorian - gigante feérico
Raven lanza su bendición en She-ra mientras el eco de Vincenzo avanza contra uno de los gigantes descargando cuatro ataques potentes. La bruja aparece en el balcón con apariencia de inocente anciana pero conjura una plaga de insectos asesinos sobre los recién llegados. El gigante golpea al eco con su garrote haciéndolo desaparecer, luego utiliza una maldición con su ojo deforme sobre uno de los osos invocados por el grupo dejándolo gravemente herido. El otro gigante concentra todo su accionar en el otro oso aniquilándolo de una vez por todas. Nyzel nota la desventaja ante los inmensos defensores de la bruja e invoca a su Protector de Tumba, su gigante de mármol guardián. Los gigantes no estaban solos y un enorme mamífero fiel a ellos aparece para darle un golpe final al oso restante.
Mascota de los Fomorian
Darastrix vuela hasta el balcón de la bruja mientras el protector de Nyzel se trenza en duelo con un gigante. She-ra se aleja de las langostas asesinas junto a su bestia de la tierra. Se posiciona y dispara dos veces a la bruja tras marcarla con su conjuro de cazadora. Paighon corre a toda prisa para alejarse de las langostas, Nipples hace lo mismo en sentido opuesto, luego dispara a uno de los gigantes. Vincenzo arde en furia golpeando tanto a un gigante como a su mascota. 
La inocente anciana en su balcón
Darastrix, al acercarse a la anciana no midió el peligro y es alcanzado por un conjuro que lo convierte en oveja por el momento. Acto seguido la señora se vuelve invisible. La bruja huye al interior de su hogar mientras sus protectores perecen de a poco, no sin dejar heridas en los aventureros.