.

.
Mostrando entradas con la etiqueta La Mina Perdida de Phandelver. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Mina Perdida de Phandelver. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de mayo de 2021

La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 11 (16/05/2021)

 El castillo de los Bocapeñasco 

Una vez que el dragón recibió su merecida paliza y Reidoth nos da las indicaciones podemos proceder a investigar la torre encontramos grandes tesoros, entre ellos una antigua hacha enana ¡MÁGICA! ¡Por las barbas de Moradín, es hermosa! 

A primera vista "Cortar" parece oxidada
Con las indicaciones claras partimos hacia el castillo. Gundren no tiene mucho tiempo. Debemos dirigirnos al sur. El castillo de los Bocapeñasco está en la parte meridional del Bosque Neverwinter. Tomamos nuestros caballos y bordeamos el bosque hasta casi su extremo. El viaje es tranquilo hasta que nos vemos obligados a atravesar el bosque para alcanzar el castillo. Es como si de repente los árboles hicieran que me pique la barba.
Sendero al Castillo de los Bocapeñasco
¡Argh! Cae la maldita noche y debemos acampar bajo estos endemoniados árboles. Y, como no podía ser de otra manera, el maldito bosque nos ataca. Un condenado owlbear intenta emboscarnos. El combate es rápido, la bestia no puede con sus garras y pico contra la lluvia de flechas. El maldito halfling es escurridizo.
Owlbear al ataque
Una vez que terminamos nuestro descanso retomamos el camino hasta el castillo encontrándolo un par de horas después del amanecer. Son siete torres desmoronadas de diferentes tamaños con los pisos superiores con alto grado de derrumbes. Unas escaleras conducen a una terraza en la entrada principal. Las puertas se han derrumbado hace tiempo dejando ver una oscura sala de ingreso flanqueada por dos torres con aspilleras. Intentamos utilizar las capas rojas traídas de Phandalin para infiltrarnos pero cuando un goblin nos intercede en el ingreso Galahrin deja suelta su lengua y nos atacan. Media docena de goblins y tres hobgoblins. 
Castillo de los Bocapeñasco
Nada mejor para entrar en calor que aplastar algunos cráneos goblins. Erevan domina el combate con su extraño hechizo de nieve, ¿no que los magos sólo saben lanzar fuego? 

martes, 25 de mayo de 2021

La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 10 (25/04/2021)

¡Venomfang!

El último de los zombies de la ceniza cae. Me tomo un segundo para curar mágicamente las heridas de Ferghus mientras inspeccionamos a los zombies, llevan armaduras completamente oxidadas y deterioradas. No queda mucho más por explorar, debemos dejar de esquivar la colina y subir para enfrentar a Venomfang.

Venomfang descendiendo

La calma y el ardor en la nariz al respirar vaticinan lo que se viene. Cerca de la entrada vemos cadáveres de arañas gigantes. Hessen se exaspera y abre la puerta abruptamente. Entramos todos corriendo tras él. La torre cuyo techo ha caído hace años se oscurece unos segundos mientras el enorme reptil desciende de los cielos a posarse en el borde de la torre.

Venomfang
La feroz bestia intenta engatusarnos para que lo ayudemos. Trata de adularnos diciendo que somos los primeros en llegar vivos a él. Por el rabillo del ojo veo a Hessen tensar su arco, el dragón lo nota. Les susurro que se dispersen por el aliento. Ferghus se acerca por pedido del dragón y logra esquivar un mordisco letal justo a tiempo. El guerrero intenta devolver el golpe con el hacha y se desata el combate.
Hessen intenta alcanzar al dragón con sus flechas pero no logra perforar las duras escamas en un primer intento. Apunta mejor y conecta un buen segundo disparo. Intento usar mi arma espiritual y mi martillo sin éxito. Al ver a mis compañeros esforzándose al máximo sin éxito invoco el poder de Marthammor Duin para bendecir a mis compañeros para luego ordenar a mi arma espiritual que de un buen golpe. Erevan y yo recibimos de lleno el ataque de aliento venenoso del dragón. Todo se vuelve nubloso. Incluso mi resiliencia no es suficiente. La bendición de Marthammor Duin hace que Galahrin y Ferghus conecten sus ataques. Todo se empieza a ver más borroso, intento curarme pero el maldito dragón me alcanza con un terrible mordisco...
Desde el suelo veo a Erevan desesperado, grita algo que no entiendo, veo luces salir de sus manos hacía el dragón. Ferghus y Galahrin están frente al dragón, aunque no veo bien parecen ir ganando. Toso sangre y pierdo la visión con un ojo. Apenas noto la mancha verde que sería el dragón elevándose. Debe estar huyendo al recibir semejante paliza. Argh, arde...
Lo siguiente que recuerdo es al viejo Reidoth aplicando curaciones mágicas en mis heridas mientras le revela a Hessen la posición exacta del castillo de los boca peñasco. 

La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 09 (11/04/2021)

 Extraños sujetos enmascarados

Cae la noche en Árbol del Trueno y buscamos un refugio. Ferghus me comenta que en su guardia escuchar ruidos por lo que me mantengo alerta en mi turno aunque no logro detectar ninguna amenaza. Al amanecer Hessen se ve perdido en algunos recuerdo de su niñez.

Continuamos recorriendo las viejas edificaciones hasta dar con una puerta trabada. Intento tumbar la puerta pero reboto ridículamente. Argh, debo recoger mi capacete que salió volando. Cuando finalmente accedemos nos encontramos con los extraños sujetos que mencionó Reidoth. El que toma la palabra dice llamarse Fabric y no inquiere preguntando quienes somos. La conversación se vuelve tensa mientras Ferghus avanza sobre las mentiras de los sujetos hasta el punto que debemos reaccionar. Ferghus comienza con los golpes cortando al medio al primer enemigo. Apoyado por los misiles de Erevan le parto el cráneo a otro de los bastardos. Comienzan a huir antes mi ferocidad y mis rugidos. Tras revisar sus pertenencias descubrimos que se trata del Culto del Dragón. ¡Por las barbas de Moradín! ¡¿qué hacen acá?!
Continuamos explorando y aniquilando zombies bañados de cenizas hasta llegar a la plaza central donde Hessen nos cuenta del héroe de Neverwinter cuya figura aún se yergue imponente en el centro de la plaza. Se supone que el héroe habría matado cientos de monstruos en el Bosque de Neverwinter.


La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 08 (15/02/2021)

 Explorando Árbol del Trueno

Terminando la charla con Reidoth nos advierte, además, de un extraño grupo de personas sigilosas con máscara que llegaron recientemente al pueblo. Nos revela el nombre del joven dragón verde, Venomfang. Con  esta última información salimos a explorar lo que nos queda del lugar. No tardamos en encontrar más ramas marchitas que no son más que un pequeño estorbo para nosotros, más ahora que llevo la piel endurecido por Reidoth.

Hechizo de piel robliza
En la antigua herrería encontramos más zombies que aniquilamos igual que los anteriores. Al adentrarnos más en el poblado encontramos arañas gigantes. ¿por qué siempre tiene que haber arañas gigantes? Las telarañas no son un problema y la descarga combinada de nuestros ataques nos hace salir impunes del combate. Yo puedo lidiar con el veneno de las alimañas, pero creo que mis compañeros no correrían la misma suerte si son mordidos.
Galahrin se enfrenta a las arañas gigantes
Por fortuna la pelea tiene una recompensa. En los alrededores encontramos el capullo de una antigua presa de las arañas. Algún desgraciado que ya ha sido consumido tiempo atrás, pero su armadura se mantiene intacta. Una hermosa armadura mágica que se pone Ferghus casi de inmediato. La fortuna nos vuelve a sonreír y encontramos el antiguo taller alquímico. Allí, según lo prometido, encontramos un collar de oro con una fina esmeralda. 


La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 07 (31/01/2021)

 Árbol del Trueno

Ruinas de Árbol del Trueno

Finalmente llegamos a Árbol del Trueno, un olvidado poblado arrasado treinta años atrás por las cenizas de un volcán. El semblante de Hessen cambia al verse invadido por los recuerdos. Debemos repeler al dragón. Comenzamos a inspeccionar las casas abandonadas y rápidamente nos cruzamos con ramas marchitas, asquerosas plantas corrompidas. Algo huele mal. Un buen mazazo y un disparo mágico de Erevan es suficiente.

Ferghus nos lleva a lo que otrora fuese una taberna. En el lintel de puerta aún se sostiene un cartel con una jarra de cerveza pero en el interior, lejos de encontrar deliciosos brebajes, nos encontramos un puñado de zombies cargados de cenizas. Los bastardos esparcen tóxicas cenizas al ser golpeados como una alfombra vieja. Debemos mantener la distancia por lo que presento mi símbolo sagrado para repelerlos y mantener distancia. Uno a uno los eliminamos.
Con cautela eliminamos cada atrocidad que se nos cruza hasta que llegamos a una casa con puertas reforzadas. Golpeamos y una voz desde el interior nos responde. Se trata de Reidoth, el druida ¡finalmente dimos con el bastardo!
El oloroso druida nos permite entrar a su igualmente oloroso hogar. Nos habla del dragón, de goblins y arañas. Nos confiesa que pertenece a una agrupación que se encarga de mantener el balance de la naturaleza y nos pide ayuda con el dragón. A cambio nos dirá dónde queda el castillo de los boca peñasco. Al aceptar nos da una bendición natural endureciendo nuestra piel como la corteza de un roble.
Reidoth, el druida

La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 06 (24/01/2021)

 Viaje a Árbol del Trueno

Mientras nos organizamos el goblin que delató el acceso a la guarida de Vara de Cristal nos pide piedad. No tenemos tiempo ara pensar qué hacer con esta alimaña así que lo encerramos en un barril para que no estorbe. Galahrin le pone una caja encima y planeamos emboscar a quienes engañamos antes. El halfling sale al grito de "¡atacan a Vara de Cristal!" y a medida que entran en supuesto auxilio son emboscados.

El primer osgo cae antes de reaccionar y continuamos repartiendo tortazos. Un marca roja intenta alcanzar a Ferghus pero recibe un golpe de Hessen que avanza blandiendo sus espadas hasta matar al último osgo. Encontramos una vieja llave de hierro que ya no nos serviría y nos retiramos a la posada.
Ubicamos a Toblen para contarle que no existe más la Marca Roja y nos recibe con comida especial y café mientras escucha entusiasmado la historia de labios de Ferghus. 
En ese momento Sildar baja la escalera y lo ponemos al tanto de todo. Le alcanzo la carta que lee con detenimiento mientras le explico que tuvimos que matar a Iarno... Vara de Cristal. Su reacción es contundente, debemos encontrar a Gundren vivo. Me recorre un escalofrío y no puedo terminar de disfrutar la comida y bebida de Toblen.
Recorremos suministros Barthens para que Galahrin y Hessen renueven sus armaduras y emprendemos viaje a Árbol del Trueno. Allí el druida que ha recorrido todos los reinos podrá indicarnos dónde se encuentra el castillo de los boca peñasco. No sin antes recibir ayuda de un humano llamado Narp que nos presta caballos para llegar más rápido.
Durante la cabalgata hacia el norte Hessen nos explica que él es oriundo de Árbol del Trueno y su objetivo es ahuyentar al dragón que acecha el lugar para poder devolver al pueblo la chance de ser habitable. Al parecer todos tenemos un pasado que tira de nosotros...
Hobgoblins al acecho
Como no podía ser de otra manera, unos mercenarios hobgoblins nos emboscan cuando intentábamos dormir. Pobres ilusos, creen que la oscuridad les dará ventaja sobre mi grupo. Inmediatamente invoco una luz en el ambiente y un arma espiritual para repelerlos. Galahrin trepa a un árbol para tener mejor línea de tiro. Hessen y Ferghus avanzan al cuerpo a cuerpo repeliendo el ataque mientras Erevan dispara sus proyectiles mágicos neutralizando la amenaza. Entre sus pertenencias encontramos bocetos con nuestros rostros. Debemos estar atentos. Estos mercenarios eran novatos. Podría cruzarse alguien más habilidoso. No debemos bajar la guardia.



La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 05 (06/12/20)

 La guarida de la Marca Roja

Prisiones de la guarida de la Marca Roja

Una vez Mirna y sus hijos se encuentran en calma volvemos sobre nuestros pasos para asegurarnos que salgan todos sanos y salvos. Retomamos rápidamente la exploración y Ferghus encuentra una puerta secreta que nos lleva directo a una sala con una enorme fuente de agua. Galahrin no puede controlar su instinto y revisa la fuente. Sostenido por las patas por Hessen logra extraer una pequeña bolsa impermeable con una poción dentro. Ferghus se dedica a investigar unos barriles cercanos cuando una puerta se abre violentamente y tres bandidos de la Marca Roja emergen listos a recibir una paliza.

villanos de la Marca Rojo
Hessen reacciona rápidamente descargando su arco en uno de ellos. Ferghus carga con su hacha pero se le vienen encima inmediatamente, incluso se trepan por los barriles para rodearlo. Pobre Ferghus, ese cadenazo en el pecho le debió dolor. Como no lo puedo dejar a su suerte pateo un barril tirando al suelo a un malnacido e invoco a mi dios para cerrar las heridas de mi compañero mientras escucho el chapoteo en el agua. Por alguna razón Galahrin se lanzó a la fuente, el bastardo siempre tiene un plan. Hessen vuelve a disparar y un marca roja cae sobre Galahrin. Ferghus, revitalizado, descarga su hacha sobre el enemigo que tumbé... Luego le cobraré el favor... Nos devuelven los ataques y me empujan al agua. ¡Aaaaargh! ¡Mi maldita barba está mojada! Eso no podía quedar así, vuelvo a subir y le arrebato un puñado de dientes con un golpe de mi maza. ¡Nadie moja mi barba!
Guarida de la Marca Roja
Erevan lanza sus misiles mágicos librándonos de un enemigo. Galahrin emerge y apuñala a otro. Juro que intercambiaron una mirada extraña antes de que pierda la vida. Entre Hessen y Ferghus aniquilan al último marca roja. Recuperamos las monedas que iban a malgastar y tomamos un respiro mientras Ferghus inspecciona los alrededores de la sala. Retomamos la exploración y nos damos de frente con un osgo, un marca roja y un goblin. Ferghus intenta persuadirlos y engañarlos pero es la intervención de Galahrin diciendo que Vara de Cristal nos trajo como nuevos reclutas la que nos abre el paso sin violencia.
Bandidos Marca Roja
Atravesamos otra sala infestada de bandidos peor mantenemos el farol de ser nuevos reclutas. Continuamos hasta encontrar a un apestoso goblin durmiendo. Ferghus lo despierta de un cachetazo, ¿les dije que me agrada ese sujeto?
Tras presionarlo el goblin nos muestra un pasadizo a la sala de Vara de Cristal. Obviamente él mago no sigue nuestra mentira y rápidamente comienzan a volar proyectiles mágicos. ¡Malditos proyectiles! Los cuatro van dirigidos a mí. 
Vara de Cristal
Pronto llegan los refuerzos de la marca roja a proteger a Vara de Cristal pero logramos superarlos y conquistar la vitoria. Una vez recobramos el aliento revisamos el lugar encontrando el diario de un tal Urmon, un enano. El peculiar diario narra la historia de la Mina Perdida de Phandelver y la Forja de los Conjuros, ¡alucinante! Además menciona una poderosa maza llamada Portadora de Luz que fue encargada a los seguidores de Lathander, gnomos y enanos artesanos, pero el arma junto con la mina fueron perdidas en la historia.

Además, encontramos una carta que rebela que Vara de Cristal es, en realidad, Iarno Albrek, el contacto de Sildar y que alguien que firma como la Araña Negra quiere interferir en nuestras andanzas. 




lunes, 23 de noviembre de 2020

La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 04 (23/11/20)

Phandalin y la Marca Roja

Toblen Stonehill
Finalmente llegamos a Colina de Piedra, una posada decente y tranquila. Nos recibe Toblen Stonehill, el posadero y dueño del lugar. Nos ofrecen pollo a la cerveza que devoramos mientras conversamos con él.

Colina de Piedra
La conversación rápidamente vira hacía la Marca Roja. Le aseguro al posadero que les daremos una paliza. Parece reconfortarse, pero rápidamente reniega de que el burgomaestre Harbin Wester no quiere hacerse cargo. A lo que también respondo que tenemos el arma para enfrentarse a eso: nuestro buen amigo Ferghus. Él puede convencer a cualquiera con sus palabras pomposas. Galahrin recuerda haber escuchado que la Marca Roja es liderada por un mago llamado Vara de Cristal. También tenemos como contrarrestar eso. Erevan. A medida que avanza la cena notamos que todos nos observan, pero le restamos importancia. Phandalin parece tranquilo y un grupo de aventureros ensangrentados debería llamar la atención. Incluso la atención de Pip, el pequeño hijo de Toblen y nos dice que Doran Edermath es también un aventurero. Galahrin retoma la charla, diciendo que busca a Qelline por lo que Toblen le indica en nuestro mapa dónde queda su finca.
Harbeck recibe la jarra más grande
Al amanecer del siguiente día tenemos una amena conversación con Trilena, la esposa de Toblen, que nos da más detalles sobre el desgraciado final de el ebanista muerto, Thel Dendrar. Pip interrumpe diciendo que Carp, el hijo de Qelline ha encontrado el escondite de la Marca Roja aunque Trilena le resta importancia diciendo que son cosas de niños.
Decidimos darle una visita al burgomaestre que resultó ser sólo un gordo desalineado. Decimos venir por la recompensa que promocionan con un cartel bastante desprolijo en la puerta. Minimiza el tema de la Marca Roja e insiste con lo de los orcos. ¡Que bien me vendría aplastar un par de cráneos orcos! Pero no es el momento. Esta gente necesita ayuda de verdad. Me pierdo un poco en mis pensamientos hasta que golpean la puerta otra vez. Es Sildar. El burgomaestre continúa su discurso. Según él, su explorador le informó que los orcos estaban bandalizanado a los comerciantes hacia el este y pronto caerían sobre el poblado. Conseguimos un adelanto de dinero para equipo por liquidar al líder orco y nos vamos. Galahrin sale luego de un rato. El bastardo se había escondido y escuchó la charla de Sildar que simplemente manifiesta su preocupación por la desaparición de Iarno, su colega.


Vamos a investigar la casa del ebanista y el lugar parece la escena de una carnicería aunque no sacamos mucha información en limpio así que decidimos ir a lo de Qelline. 
Galahrin nos pide esperar lejos mientras él avanza y golpea la puerta. Vemos que abraza a una halfling y luego nos hace señas. Entramos en la casa. A Hessen, Ferghus y Erevan les cuesta un poco entrar.


Qelline resulta ser una amable halfling y ¡la tía de Galahrin! Pero eso no es todo. Galahrin había vivido en Phandalin y ¡había sido miembro de la Marca Roja! ¡El muy bastardo, sabía que ocultaba algo! La situación se pone muy muy tensa y Hessen desenfunda su espada apuntando al halfling exigiendo explicaciones. Luego de unas dudosas justificaciones confiamos en que Galahrin sólo era un ladronzuelo de poca monta antes de que la Marca Roja se convirtiese en la organización nefasta que era hoy y que decidió retirarse antes de cometer actos realmente terribles, por eso habría escapado. Sólo se sale muerto.

Qelline se tranquiliza cuando bajamos las armas y nos recomienda ir a ver al druida de las ruinas del Árbol del Trueno. Según ella el druida era viejísimo y había recorrido toda la costa de la espada. Carp, el primo de Galahrin nos indica dónde vio salir a los Marca Roja y dice que lo han visto, por lo que Galahrin se muestra muy preocupado por su familia. Vamos inmediatamente a la entrada secreta. 
La encontramos cubierta justo dónde Carp nos informó. Corremos las ramas y plantas que tapan la entrada y avanzo primero por un túnel que termina en una enorme caverna cruzada por una igualmente gran grieta. Dos puentes conectan ambos lados de la fisura. Damos unos pasos prudentemente y una voz comienza a hablar en mi cabeza, luego en la de Ferghus y Hessen. La voz parece la de un loco desquiciado. Insiste en que le llevemos alimento. No pienso negociar con algo tan siniestro. Seguimos avanzando lentamente, cuidando todos los flancos hasta que la bestia horrorosa de un solo ojo emerge de la grieta.
Hessen y Galahrin reaccionan rápidamente disparando contra la bestia que, distraída por los disparos, no me ve venir por detrás. La tomo por sorpresa y gloriosa y heroicamente la apreso saltando al vacío. Caemos con todo nuestro peso sobre el monstruo al fondo de la maloliente grieta. La horrible bestia se reincorpora e intenta alcanzarme con sus nefastas garras, pero mi escudo es imbatible.

Al ver mis increíbles dotes marciales intenta alejarse pero conecto un poderoso mazazo en su cabeza haciendo que apenas se arrastre. Ferghus salta desde arriba de la grieta para asistirme. Erevan entra en acción lanzando una lluvia de proyectiles mágicos, Hessen y Galahrin aciertan más flechazos y es ahí cuando finalmente la bestia muere y ese asqueroso zumbido se va de mi cabeza.
Inspeccionamos la grieta y encontramos un cuerpo reciente. Por los restos de aserrín que lleva asumimos que son los restos del ebanista, Galahrin lo confirma ¡ojalá su familia esté bien! Encuentro un cofre alargado entre toda la porquería. Además de algo de oro encontramos una hermosa espada que según Erevan es mágica, incluso unas pociones y un valioso pergamino mágico. En el filo de la espada se lee la leyenda "Garra" y tiene la forma del pomo con detalles como de un halcón con las alas abiertas. De fina confección sin dudas. Al salir de la grieta Ferghus encuentra un almacén secreto del que tomamos capas rojas. Esperamos que nos sean de ayuda para algún artilugio. 
La siguiente puerta se abre y nos pone frente a tres esqueletos guardianes. Mis reflejos son impecables e inmediatamente presento mi símbolo sagrado de Marthammor Duin. De todas maneras, por alguna razón, quizá las capas que portamos, no parecen agresivos. Revisamos las tumbas y continuamos explorando. Al abrir la siguiente puerta encontramos una pequeña prisión y Ferghus recibe un violento cadenazo en el rostro. No puedo llegar a hacer mucho en el combate pero mis compañeros se encargan de los dos primeros Marca Roja que encontramos sin problemas. Liberamos a Mirna Dendrar, la viuda del ebanista y sus dos hijos. Al parecer la mujer es del Árbol del Trueno y reconoce a Hessen aunque este se muestra incómodo con esto. Nos informa también que aunque no tiene como pagarnos en agradecimiento nos indica que en las ruinas de ese poblado, en la casa del alquimista, hay un cofre con contenido que podríamos tomar si vamos allí. Un collar de esmeraldas. Les traemos capas rojas y los ayudamos a huir.

domingo, 22 de noviembre de 2020

La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 03 (25/10/20)

Phandalin, finalmente

 Sildar había mencionado que oyó el nombre de La Araña Negra y que esta persona había ordenado que capturen a mi primo y se lo lleven. Además, él también buscaba a alguien. Su contacto en Phandalin era Iarno Albrek y se encontraba también desaparecido.
Con este panorama Ferghus entra en la siguiente cueva de la guarida goblin. Al acercarse al umbral comienza a salir de él un humo negro. Intentamos usar el humo para ingresar sin ser vistos, pero la maniobra no es muy exitosa. Al ingresar veo que están quemando una caja sobre el fuego. ¡Eso producía el humo! ¡Los malnacidos estaban intentando quemar algún tipo de evidencia! Me apresuro a intentar patear la caja para sacarla del alcance de las llamas mientras Hessen inspecciona las cajas y petates que descansan contra las paredes de la cueva. 


Hessen descubre ¡GOBLINS! Todo se vuelve caos al tiempo que un enorme osgo, aparentemente Klarg, y su lobo mascota salen de otro escondrijo. El goblinoide le ordena a su animal, llamándolo Destripador, que ataque. Pobre Galahrin recibe el mordisco mientras yo bloqueo la jabalina lanzada por el osgo con mi escudo. De la oscuridad surgen más goblins y Galahrin recibe otro mordisco, no llego a ver si está bien, Klarg carga contra mi y apenas esquivo su ataque.
Klarg el osgo, ordena el ataque
Mi preocupación por el halfling se disipa cuando lo veo tras el osgo y le acierta un buen golpe. Utilizo unos segundos de distracción para finalmente patear la caja y sacarla del fuego y luego curar a Galahrin con el poder del Padre de los Caminos. Hessen ataca a Klarg pero su golpe es detenido y debe interrumpir sus ataques para esquivar la lluvia de cuchilladas de los goblins. Es entonces que aparece Ferghus por un costado alzando su enorme hacha. Jamás se me borrará la hermosa imagen de la cara de pánico de Klarg antes que el filo lo corte en dos completamente.
Erevan entra en acción descargando una lluvia de proyectiles mágicos sobre Destripador que sigue insistiendo en... destripar a Galahrin quien debe retirarse detrás del resto para salvaguardarse. Para que Hessen pueda ver bien en la oscuridad utilizo mi hechizo de luz sobre mi escudo y así el guerrero atraviesa un goblin de lado a lado con su espada. Ferghus carga contra otro goblin, ¡juro que la sabandija se orinó cuando se acercó el grandote! ¡jajaja! El lobo cree que yo podría ser su próxima presa. Le gruño para demostrarle que soy más fuerte, me devuelve ilusamente el ladrido mientras, del otro lado de la cueva, Galahrin aprovecha mi distracción para apuntar al lugar justo y matar de un certero flechazo al animal. Nunca sabremos si yo era más fuerte, pero claramente sí más inteligente. El último goblin pierde su vida cuando conecto un preciso mazazo en su horrible cabeza.

Una vez en calma curo mis heridas y las de Galahrin. Hessen y Erevan revisan las cosas y encuentran provisiones y varias marcadas con el escudo de un león. Sildar me comenta que es el símbolo de un puesto comercial de la zona. ¡Malditos goblins, han matado a un honesto comerciante por estas cosas!
En el cofre que se quemaba encontramos dinero y pociones mágicas. Cada vez me convenzo más de que estas criaturas tienen cerebros defectuosos. Arg, escupo al piso. 
Nos largamos de allí de nuevo a la carreta, marcamos en nuestro mapa la cueva para enviar a alguien a recuperar las provisiones y retomamos el camino. Ya es el atardecer, tras una lomada hay un recodo en el camino lleno de árboles, cuando bajamos la lomada aparece el pueblo de Phandalin que parece construido entre las ruinas del viejo pueblo.

Phandalin

Algunas casas parecen abandonadas, otras en ruinas. Esto concuerda con las historias de Sildar, quién se apresura a pagarnos y continuar con sus asuntos en el pueblo. Antes de dirigirnos a la posada, la Colina de Piedra Hessen pregunta, muy prudentemente, si debemos dejar la carreta fuera mientras ingresamos a cualquier edificio, en ese momento les blanqueo que parte de mi viaje es para darle una lección a la Marca Roja, un grupo criminal que parece estar atormentando al poblado de Phandalin.

Suministros Barthen

Decidimos manejarnos con prudencia y llevar primero los suministros al comercio Suministros Barthen. Encontramos el lugar cerrando pero Elmar Barthen nos recibe muy amablemente luego de que Ferghus utilice su truco de palabras pomposas con el él. Increíble que el mismo que hace unas horas haya partido en dos al osgo ahora parece un diplomático elfo. Mientras pide a Ander y Thistle, sus asistentes, que descarguen el envío mientras pregunta por Gundren. Se muestra angustiado al saber que fue raptado y nos da indicaciones de dónde podríamos encontrar a mis otros primos, Nundro y Tharden.

Phandalin

Elmar, gentilmente nos invita a pasar a la privacidad de su comercio para comentarnos sobre la Marca Roja, explicándonos cómo chantajean a las personas y comerciantes, cómo se burlan de la autoridad. Al parecer están liderados por un mago. Miro a Erevan y pienso, nosotros tenemos uno mejor, argh. Las risas en mi mente son interrumpidas por la triste historia de Dendrar, un trabajador local que intento hacer justicia por las humillaciones que recibió su esposa. Terminaron matándolo frente a ella y a su hijo. Desde entonces ambos están desaparecidos. Con esta amarga historia dejamos a Elmar y nos dirigimos a la posada La Colina de Piedra donde nos encontramos con Toblen a quien Sildar le había avisado de nuestra llegada.

sábado, 17 de octubre de 2020

La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 02 (11/10/20)

Tribu  Bocapeñasco

Comienzo a avanzar por el túnel de la izquierda rememorando los túneles de mi antiguo hogar. La diferencia arquitectónica es evidente. ¡Estúpidos goblins! ¡Argh! Los escucho más adelante. Parecen susurrar idioteces y se filtra entre mis bigotes un olor a humo mezclado con cosas rancias... Vuelvo sobre mis pasos y le aviso a mi grupo que hay peligro delante. Galahrin intenta jugarles una treta y avanza entre las sombras pero es descubierto aunque los descerebrados creen que es un enviado de un tal Klarg. 


Galahrin intenta redireccionar el engaño. Parece ágil de mente, tendré que estar atento al tratar con él... si salimos vivos de esta... Intenta hacerse pasar por un enviado de este tal Klarg pero los goblins parecen oler el engaño y se acercan suspicazmente al halfling. Desde su posición Galahrin ve en un entrepiso de la caverna a un humano deshecho, pelado y atado. La mentira parece tener patas cortas, más cortas que las de mi tía, y descubren el engaño. Galahrin rápidamente prende fuego al goblin que se le acercó... el muy perspicaz ya había bañado de aceite el suelo.
¡Asquerosos goblins! No podrán hacernos frente tras lanzar mi hechizo de Perdición sobre ellos. Los disparos de Hessen son certeros, me agrada el sujeto. Oigo silbar las jabalinas del viejo Ferghus que pasan justo encima de mi capacete. Freno un torpe ataque con mi escudo. Esto es juego de niños. ¡Todo se sacude! Una de esas sabandijas cortó mi pierna con su sucios cuchillos. Arg, mi hechizo se disipó. Otro golpe, mi visión se vuelve rojiza...


Despierto buscando a las criaturas verduscas... Todo había pasado. Erevan me había salvado con su magia de sueño aunque me había dormido a mi también en el proceso. Me cuentan que un tal Yeemik estaba a cargo de este pequeño grupo e intentó huir e incluso ofrecer dinero a cambio de matar al otro jefe, a Klarg. Un hachazo de Ferghus y un flechazo de Hessen bastaron para matar al traicionero goblin. En su huida el bastardo había tirado al humano desde el entrepiso. Me acerco para tratar sus heridas... ¡ES SILDAR!. Me apresuro a volver a traerlo a la consciencia. Inmediatamente nos cuenta que a Gundren se lo llevaron al castillo de la tribu Bocapeñasco y con él un mapa. Comienza a hablar de unas antiguas minas en las que gnomos y enanos trabajaron hace cien años tras pactar un acuerdo. La mina se encontraba dentro de la Cueva del Eco que también albergaba poderes mágicos por lo que humanos magos se habían aliado a sus colegas de menor altura. Estaban intentando canalizar magia en la forja de los conjuros con el apoyo de la, ahora renacida, Ciudad de Phandalin. Orcos y magos mercenarios habían llegado del norte y arrasaron con todo, querían hacer con la riqueza y poderes de la mina. Se libró una batalla mágica que derrumbó la mina y su ubicación quedó perdida... ¡Hasta que Gundren la encontró! ¡De eso se trataba todo!
Alianza de los Señores
Sildar, también tenía un trasfondo, es miembro de la Alianza de los Señores, algo así como un consejo de sabios de las ciudades y reinos humanos de la Costa de la Espada y el Norte entre las que se incluyen Puerta de Baldur, Neverwinter e incluso la ciudad de Mirabar, entre tantas otras. Se encontraba buscando a Iarno Albrek, un mago de su grupo, además de ser de su interés que se recupere la mina por lo que ayudaba a Gundren. Según él, Klarg envió al enano y al mapa al jefe de la tribu Bocapeñasco a su castillo. 
Luego de volver al mundo material después de perdernos en las historias de Sildar nos ofrece dinero a cambio de llevarlo a salvo a Phandalin y que terminemos con esta tribu. Tras aceptar despertamos a cachetazos al último goblin para interrogarlo, pero al no sacar nada en limpio le reviento la cabeza con mi maza. Al fin un poco de justicia. Me apronto a tomar un diente de cada uno de ellos como trofeo antes de avanzar por los túneles. 
Erevan toma el frente de la fila y nos lleva hasta el puente que habíamos visto. Intento cruzar cuerpo a tierra pero mi armadura es demasiado ruidosa y nos descubre otro goblin pero Erevan me vuelve a salvar con su rayo congelante. En la siguiente cueva hay una precaria represa. Ferghus encuentra un goblin escondido tras una estalactita y lo patea al agua haciendo que se lo lleve la corriente. Creo que estamos cerca de Klarg...




sábado, 3 de octubre de 2020

La Mina Perdida de Phandelver - Sesión 01 (27/09/20)

 Un nuevo viaje

Harbeck Buscarrocas

Sargento Harbeck Buscarrocas, o Harbeck, del Clan Buscarrocas entre los míos, entre el Pueblo Robusto. Tras entrenarme en Mintarn viajé a la ciudad de Neverwinter, la Joya del Norte a servir como mercenario, pero las ciudades no están hechas para un seguidor del Padre de los Caminos. Pronto me vi suspendido de mis funciones. Aunque la paga ha cesado, ahora puedo dedicarme a mi deidad, Marthammor Duin. Poco tiempo después volví a encontrarme con mi primo Gundren Buscarrocas que, al parecer, había encontrado algo cerca del poblado de Phandalin y me pagaría por llevar, junto a otros mercenarios, parte de suministros y equipo de minería al pueblucho humano. Sólo una excusa más para mí para volver a los caminos. Él partiría primero, se adelantaría junto con su escolta, un guerrero humano llamado Sildar Hallwinter.

Ciudad de Neverwinter
Es el año 1491 DR, el año de la Bruja Escarlata y ya dejamos atrás hace tiempo la Ciudad de Neverwinter, debemos viajar sesenta millas al sur por el Camino Alto antes de virar al este por el Sendero Triboar. Me acompañan Galahrin "el sin suerte" un halfling en el que me cuesta confiar, parece cegado por el dinero, Ferghus Hankwinter, un humano con un nombre muy pomposo, Hessen Brock es otro humano, pero de mirada resuelta, su pueblo fue arrasado cuando el Monte Hotenow hizo erupción y lo destruyó todo, dice necesitar el dinero para ayudar a sus padres a recuperar parte de todo lo perdido, la paga en el puerto no le parece bastar, por último está Erevan, un mago del Pueblo Gentil, respeto que se encuentre en los caminos haciendo su búsqueda personal y no en los templos perdiendo el tiempo.

¡Emboscada!
Al dejar atrás el Camino Alto rodeado de prósperas granjas nos adentramos un poco en el Sendero Triboar, un poco más desolado y menos transitado, además de menos custodiado por las guardias de las ciudades. Mientras controlaba las riendas de los bueyes que tiraban de nuestro carro logramos ver a la distancia una obstrucción en el camino. Al acercarnos un poco notamos que son los cadáveres de dos caballos. Esto no pinta bien. Hessen se ofrece a avanzar y correr los cuerpos y, oliendo el peligro, Galahrin y Ferghus se adentran un poco en las arboladas, la emboscada era inminente.
Goblins al acecho 
El silbido de las flechas desencadena el caos. Galahrin y Ferghus son alcanzados por proyectiles de goblins. ¡SUCIOS Y ASQUEROSOS GOBLINS! ¡LOS ODIO!
Invocando los poderes del Padre de los Caminos curo a Ferhugs y avanzo hacia los agresores. Hessen desenfunda su espadón y parte en dos a una de las repugnantes criaturas. ¡Sabía que el humano de mirada resulta era el mejor aliado! Por su lado, el humano de nombre pomposo atraviesa completamente a un goblin lanzándole una jabalina. Mi actuación y griterío funcionó, dirigen sus ataques contra mí, pero no pasarán mis defensas, golpes y disparos llegan inútilmente a mi robusta armadura. Erevan utiliza una lluvia de misiles mágicos para acabar con otra alimaña. Ferghus vuelve a abatir un enemigo con sus jabalinas. Finalmente Galahrin logra terminar con la vida del último goblin mientras emprendía la huida. 
Estando en calma analizamos fríamente la situación. Los caballos tienen una enorme cantidad de flechas con penachos negros clavados pero... pero... No puede ser, es el caballo de mi primo, Gundren. Entro en shock... el otro era el corcel de Sildar. Esto no era posible. Una simple emboscada goblin pasó a ser el posible final de nuestra empresa. Comienzo a buscar y encuentro un rastro, han llevado arrastrando algo grande hacia el norte ¿será mi primo? Si no lo rescatábamos no habría paga para el resto, nuestra misión no tendría sentido. Por fortuna estos mercenarios se muestran comprensivos y acceden a participar de la búsqueda de Gundren. Aunque, a cambio, el halfling me pide que me comprometa a ayudarlo con "algo" en Phandalin. Sabía que en algo raro anda.
Luego de esconder la carreta donde no llame la atención lidero la marcha siguiendo el rastro. En la desesperación y la prisa no miro el camino y caigo estúpidamente en una trampa de estas sabandijas haciendo el ridículo y quedando colgado patas para arriba de un árbol. Me "ayudan" a bajar y me doy un golpazo contra el suelo. No es nada, tenemos que seguir. Esta vez más prudentemente. Así es como logro descubrir otra trampa de los goblins que fácilmente dejo al descubierto con una rama que arranco de un árbol vecino.

El rastro se borra justo frente a una gruta y Hessen cruza el río para inspeccionar el otro lado sólo para volver a ser emboscado por los goblins ¡ASQUEROSOS GOBLINS! Por fortuna son sólo dos y los liquidamos a pura fuerza bruta. Ante la obviedad de que más criaturas asquerosas se refugian dentro de la gruta decidimos tomar un descanso mientras vigilamos la entrada. Luego de reponernos nos adentramos a la cueva. Debo liderar la marcha otra vez ya que luego de unos metros todo se vuelve oscuro y no queremos encender una antorcha por lo que nos valemos de mi visión en la oscuridad. 
Tras unos metros diviso, a mi derecha y subiendo unas escaleras un grupo de lobos encadenados y algo alborotados. Para no llamar su atención utilizamos los cuerpos de los dos goblins asesinados para cubrir nuestro olor. Así logramos pasar frente a los sabuesos sin alertarnos. Adelante, sobre el nivel del río que sale de la gruta y sobre un puente veo un goblin no muy alerta. Es Erevan quien lo despacha a la distancia con sus proyectiles mágicos. El ruido del agua y su eco en la caverna cubren cualquier ruido.