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martes, 24 de julio de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 11 (18/06/2018)

Mirilia

Henry se muestra curioso por la daga de Late y se ofrece a ayudarlo a venderla a cambio de una parte del dinero. Una vez decidido esto se toman un tiempo para hablar con Rancis sobre el futuro del grupo y la posibilidad de seguir explorando tierras indómitas. Al encontrarse todos con expectativas más o menos similares con el grupo continúan explorando la ciudad.
Para relajarse intentan dar con un anunciante que habían visto en la mañana, un circo se encontraba en la ciudad. Pero en vez de encontrarlo a él conocen en ese lugar a Lady Ignis, una noble que asegura que Mathias la Víbora habría matado a su marido en una situación algo oscura. Siempre atentos a las posibilidades económicas el grupo accede a investigar. Deben buscar a un hombre alto, pelado y con una marca en mano izquierda. La mujer tiene razones para creer que intentará fugarse de la ciudad disfrazado la mañana siguiente aprovechando el circo.

Allí ven todo tipo de cosas extrañas, incluso para un grupo de guerreros y aventureros curtidos. El huevo gigante de corvex, los poderes "mágicos" de Grumpleton e incluso una mujer barbuda llamada Roberta. Todas esas excentricidades forman parte del acto principal del circo en el cual no logran dar con Mathias pero si pasar un rato de ocio luego de vagar por los caminos y lo salvaje tanto tiempo.
Caída la noche cuando todos ya parecen retirarse se escuchan gritos, un felino gigante se escapaba y atacaba a sus domadores. Rancis, Henry, Rundy y Late no dudan en controlar a la bestia, aunque esto termina con su vida.
Guntharrg, el dueño del animal estalla en furia por perder al animal a pesar de que varias vidas humanas se salvaron y justo en mitad de su reproche aparece Roberta, la mujer con bigote, a calmar a Guntharrg en una discusión algo picante.


Low Fantasy Gaming - Sesión 10 (11/06/2018)

Vuelta a... ¿casa?

Convencidos de que Rundy tenía lo que se necesitaba para volver con su gente el grupo emprende el retorno por los mismos túneles que los habían llevado a las profundidades hasta volver a ver luz natural.
Al llega de nuevo a poder volver el cielo Smirk explota al tener vía libre e intenta huir a toda velocidad pero su tobillo doblado le impide ser más veloz que Rundy quien lo corre y con un tosco lenguaje de señas lo convence de quedarse un poco más con la promesa de hacerle él un tatuaje al joven salvaje, pacto que cumple ese mismo día. 
En su camino a Mirilia dejan que Smirk regrese solo a su tribu mientras ven a la distancia cómo es recibido con festejos en su tribu al ver el tatuaje que muestra las proezas que supuestamente había cumplido. 

El camino a Mirilia es largo pero a medida que pasan los días la civilización se hace más presente. Hasta que en las cercanías de la ciudad se cruzan con una primer patrulla de guardias de los caminos con las que Rundy discute al tomar un comentario como ofensivo, Rancis se pone del lado de los guardias en esta circunstancia considerando que el enojo del enano había sido exagerado. Calmada la situación continúa cada grupo por su lado. Este hecho haría que Rundy tenga una charla con Late sobre las actitudes de Rancis.
Muy lejos de las preocupaciones de Rundy el mago tiene sus propios asuntos que tratar con Rancis y lo encara en privado. Le preocupa que la moral del explorador haga que por desconocimiento de su arte lo delate en la ciudad pero Rancis se muestra sereno y le asegura que su secreto está a salvo con él.

Las murallas de Mirilia desde el interior
La alta muralla exterior los recibe y la puerta principal los hace entrar al corredor de entrada a la ciudad que se ve flanqueado por los barrios más pudientes de la ciudad a los que, obvio, no tienen acceso desde el corredor de entrada.
Dentro de la ciudad los intereses personales de cada uno comienzan a pesar y se separan momentáneamente. Por su lado Late busca rápidamente un tasador para inspeccionar la daga ornamentada de los enanos.

El tasador parece profesional y le asegura que, si puede probar que la daga es verdaderamente de manufactura enana, podría valer entre mil quinientas y diez mil piezas de oro si encuentran al coleccionista correcto.
Rancis no tarda en encontrar la delegación de los Batidores Rojos, un lugar bastante austero, fiel a la vida que llevan en las afueras de las ciudades. Allí conoce a Antony, un ex explorador que se dedica a tareas administrativas y diplomáticas en Mirilia. Tras dejar un reporte y varios mapas Rancis pide ayuda a Antony sobre el frasco de agua extraña que trae desde el zigurat y sobre la figura tallada que traía de las ruinas enanas. El delegado ofrece examinar el agua con un alquimista y buscar un comprador para la figura.
El enano se dirige directo al centro de la ciudad, dónde un extraño pozo minero de dos kilómetros de diámetro se abre paso bajo el suelo. Por desgracia para él sólo los miembros de las casas mineras pueden explotar los recursos que allí se encuentran. En el camino se cruza con la cruda realidad de los empleados de estas casas: pobreza y enfermedad.

jueves, 7 de junio de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 09 (04/06/2018)

Criaturas de las profundidades

Rundy siente que el Hacha de los Defensores Enanos no es tesoro suficiente para convencer a su gente de salir de su hermetismo y convence al grupo de avanzar por los túneles que llevarían a otros complejos enanos.


Pronto las paredes trabajadas se convierten en trabajo grueso de excavación y les lleva casi una hora alcanzar el siguiente punto de referencia. Una grieta atravesada por un endeble y podrido puente de madera. De distintas formas todos logran cruzar menos Late que pisa una madera floja y cae a la grieta. Por fortuna Henry se encontraba cerca y utiliza velozmente su látigo para atrapar a su compañero y evitarle una posible fractura. Smirk no corre la misma suerte, pero sólo sufre un esguince de tobillo. ya desde allí huelen una señal extraña, olor a humo. Algo o alguien se encuentra cerca. Bajan por una escalera y siguen el olor, en el camino encuentran una gran chimenea que recorre cientos de metros hasta un pequeño punto de luz, la superficie. Más adelante, de un túnel lateral al que recorren y algo elevado unas extrañas criaturas reaccionan a su presencia con curiosidad y cautela.



Tras intentar interactuar con ellos las bestias huyen por el túnel del que se asomaban. Unos cien metros adelante vuelven a ver un pequeño contingente de estos seres que huye al escucharlos llegar. Dejan tras de sí la fogata que emitía el humo. La razón de que sólo un poco de este fluyera hacia el resto de la caverna es que esta sección posee otra pequeña chimenea natural. Al huir dejan unos cuantos topos de las profundidades, según identifica Rundy. Estaban por cenar, o almorzar... alimentarse. El enano no pierde tiempo, aunque le faltan condimentos puede preparar un alimento de su pueblo. Mientras el enano prepara todo los demás tienen una charla moral sobre magia con Late, que no comparte mucho sobre su mentor aunque si habla sobre sus poderes y de lo que es capaz.
Luego de llenar el estómago siguen recorriendo los recovecos del complejo y encuentran un antiquísimo yunque enano por el que Rundy se emociona. Además, tras una cortina encuentran un perfecto yelmo enano, que tras investigarlo descubren que concede al portador la capacidad de ver en la oscuridad. Late determina que el yunque resuena de una manera particular, en la misma sintonía que el resto de la tierra alrededor. Por lo que no es mágica, pero si muy particular. Rundy comenta que los herreros enanos a veces son tratados de caprichosos por los lugares dónde escogen instalar sus talleres.

Además Rundy lee en el yunque, en sus grabados, la leyenda del primer enano campeón y cómo combatió en las profundidades para proteger a su pueblo. Luego de la charla de historia y cultura enana siguen explorando mientras el olfato enano de Rundy detecta un olor metálico extraño. Más adelante encuentran la fuente del olor. La forja de herrero.
En unas habitaciones no muy alejadas encuentran agujeros perfectamente hechos en el suelo y por ellos ven un río de un metal al rojo fluyendo, de allí tomaba el metal el herrero que encuentran aún en su taller, aunque hoy es sólo huesos. Con el casco, el hacha, la historia del yunque y la forja y el manual del herrero Rundy se da por satisfecho y aprueba la vuelta a la superficie aunque ahora Late es quién quiere hacer algo antes de irse, hablar con las criaturas extrañas sin ojos. Según él y las escrituras en las minas, podrían ser una malformación de los antiguos enanos que poblaban estos túneles. 

martes, 22 de mayo de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 08 (14/05/2018)

Secretos enanos

La dura caparazón del gusano hace que sea difícil acertar un golpe efectivo y el combate con la criatura se extiende desgastando a los exploradores. Antes de morir la bestia logra morder el brazo de Rundy bañando su extremidad con una baba ácida dejándoselo inutilizable hasta sanar. Con un último golpe el gusano cae al pozo perdiéndose en la oscuridad. 
Ante la insistencia de Henry de devolver la mano al enano "no-muerto" Rancis envía a codicia en busca de la mano en el pozo. De la misma forma turbia que el cuerpo la mano se mantiene a medio descomponer y recuperan el putrefacto pedazo de cuerpo.

De camino de nuevo a la habitación del enano "muerto" Henry aprovecha para acercarse a Rancis y disculparse por no haber develado antes que sabía sobre la magia de Late M.
Una vez en la sala sólo Henry se aproxima un poco y desde una distancia de unos dos metros arroja la mano al cuerpo, el impacto hace caer la cabeza que ruda por el piso mientras se escucha la risa histérica del enano que repite la palabra "inocente" una y otra vez. Es ahí cuando Henry detecta al costado las dos perlas caídas de los cuencos de los ojos del enano, las toma y lo dejan descansar en paz, si es que eso es siquiera posible ahora. No si que antes, saturado por la turbiedad de la situación Late dispare un virotazo a la cabeza, empujándola por el impacto al otro extremo de la habitación.
En la habitación más allá del pozo retoman la exploración. Encuentran una sala de registros y un tallado en la pared escrito en enano que dice: "ya están viniendo".
Un hall de recepción es lo siguiente en iluminarse con las antorchas del grupo. Descubren el polvo de unos cuadros para ver dos pinturas de nobles y una gran imagen de una guerra en dónde humanos y enanos pelean juntos contra los "sin alma", según las palabras de Rundy. 
A esta altura Late comienza a manifestar su incomodidad con este lugar y manifiesta que escapará de esa tumba, como la llama, si algo malo comienza a suceder.
El pequeño hall abre paso a una habitación que en su momento habrá estado llena de colores, además encuentran un atril dónde entienden se exhibía el Hacha de los Defensores Enanos. 


Los descubrimientos siguen, está vez detrás de dos estatuas que representan enanos campeones. Detrás de ellos alguien talló, de nuevo en enano, la frase: ya llegaron. El siguiente pasillo, antaño protegido por las estatuas anteriores, exponía una serie de esculturas enanas de pequeño porte que pasan rápidamente a los bolsos de los aventureros. 
Abren la última puerta del complejo y una ráfaga de aire los choca, encontraron el pasaje hacia otro lugar, podría ser la ciudad, los caminos interminables o un pasaje al otro lado de las montañas. En la última sala que custodia el pasaje encuentran mucho mineral de cobre, como preparado para ser enviado y otro tallado: "ya llegaron, mandamos a los soldados y cerramos la puerta tras de ellos".
Antes de seguir exploran un poco más la zona y deciden, antes de irse, inspeccionar el cuerpo de alguno de los invasores de Komek. Los cráneos presentan dientes afilados y deformidades. Late descifra que podrían estar transformados por las condiciones de la vida bajo tierra.


Low Fantasy Gaming - Sesión 07 (07/05/2018)

Minería

Rundy y Henry quedan del otro lado del derrumbe. La caída obstruye completamente el túnel por el que deberían volver el enano y Henry. Por suerte Late, que se había salvado del derrumbe, utiliza con ayuda de Rancis algunas palas y tablones para empujar rocas de forma que desciendan en la grieta formada bajo ellas. Tras algo de esfuerzo logran hacer que el derrumbe se hunda lo suficiente como para que Rundy pueda lanzar su gancho y pasar al otro lado junto a su compañero Henry.

Más adelante encuentran una extraña y solitaria habitación con una extraña simbología en el suelo hecha con sal. Late M. entra pensativo, sin decir nada a sus compañeros que miran confundidos como el tipo de las cicatrices interactúa con el símbolo en el suelo hasta que un extraño olor asqueroso comienza a inundar la habitación y de la mugre comienza a formarse una horrible criatura con dos extremidades similares a brazos y algo que parece un rostro.
Lemure
Ante la mirada horrorizada de Rancis, Late intenta hablar con la criatura esperando obtener algo de conocimiento pero la situación se vuelve tensa y "no sabés con qué estás jugando" es lo último que soporta Late antes de invocar un poder mágico. 


Late lanza unos misiles mágicos contra la criatura amorfa enturbiando más el concepto de Rancis sobre él. Codicia no tarda en atacar a la bestia infernal a los ojos, o lo que ella pudo reconocer como sus ojos. Luego de recibir un rasguño superficial, Late vuelve a usar otro hechizo, esta vez, sin saberlo, potenciado por la aleatoriedad de la magia. 


Cargadísimos rayos de electricidad se disparan contra la masa deforme haciéndola explotar y bañando la sala y a Codicia de la pegajosa masa que lo formaba. Con la bestia destruida y la magia de Late M. expuesta finalmente se produce un debate entre él y Rancis sobre el uso de este poder. Henry confiesa saberlo, pero lo acepta porque "al ver la magia de Late cambió lo que pensaba sobre ella". Rundy por su lado, ajeno a las morales humanas, ve a Late como alguien marginado por ser distinto por lo que se solidariza con él. Rancis acepta la situación por el momento pero dentro suyo sabe que las relaciones con el grupo no serán iguales.
Smirk se ve shockeado por la situación y sólo recibe dos cachetazos para ser calmado.
Rundy sigue interesado en encontrar su tesoro, por lo que promueve que sigan explorando y llegan a dos grandes puertas de hierro con dibujos de enanos minando. Según Rundy, las oficinas, barracas de mineros y otras cosas estarían tras esas puertas. También tarda poco en encontrar el mecanismo escondido para abrirlas. Sólo un enano lo descubriría. Finalmente el suelo y las paredes dejan de ser trabajo de la naturaleza o la minería y encuentran trabajo enano, paredes lizas y restos de muebles. 
La primer sala que exploran luego del gran hall de recibimiento era un almacén, cajas de alimento ya consumido por el tiempo y entre algunos barriles, cerveza. En un acto que podría catalogarse de imprudente Rundy bebe del licor, festejando y diciendo que es "lo mejor que ha probado". Rancis intenta probar el brebaje pero termina vomitando por lo que Smirk se niega a probar. 
El almacen continúa en la siguiente sala, ésta conserva aún algo de armamento enano y Late aprovecha a reaprovisionarse de virotes. La oficina detrás del almacén parece haber sido la del capataz, de hecho aún quedan los últimos papeles que se deshacen al tacto. En la última nota se lee: "encontramos a Kirwar robando, le cortamos la mano, la tiramos al pozo". Rundy comenta que los "pozos" son en verdad grandes tiraderos de basura, pozos pequeños que conectan a grandes cavernas a dónde van a parar los deshechos. 
Continúan explorando y en la sala frente a los almacenes encuentran el pozo, pero al asomarse un enorme gusano apestoso se yergue amenazante.

sábado, 5 de mayo de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 06 (30/04/2018)

Las ruinas de Komek

Las arpías siguen acechando en la noche
Ante la situación con el embrujo de las arpías Late no tiene otra opción más que usar su magia, aunque la disimula con un cachetazo a Rundy. Por fortuna su conjuro contrarresta el encanto de las brujas voladoras. Aunque Smirk no sería liberado tan sutilmente. Sin pensarlo dos veces Rancis intenta imitar la proeza de Late M. aunque, claro, a su entender fue el golpe lo que freno al enano. Smirk recibe un terrible puñetazo en la quijada dejándolo inconsciente.
Cargan al hombro a Rundy y a Smirk de nuevo al campamento para pasar la noche, por fortuna ambos se encuentran mejor en la mañana por lo que pueden continuar su viaje a las ruinas de Komek.
Utilizando a Codicia como brújula les lleva sólo media mañana llegar hasta la entrada que coincide con la canción que recordará Henry.

Entrad a las ruinas de Komek
El camino desciende por escaleras llenas de polvo y derrumbes que bloquean los pasos a los primeros niveles hasta abrirse a un túnel ya sin paredes lizas y trabajadas. En el camino Rundy rememora y comparte parte de la historia de su familia: son constructores de tumbas. Se dice que si un enano muere y su tumba no es digna de él o su familia el espíritu volvería enojado. Henry presta especial interés en la cultura enana.
Un típico trabajo de los Stonegrave
No mucho después de llegar a estos túneles excavados encuentran un tramo con nichos a ambos lados que Rundy describe como lugares para guardar herramientas. Por desgracia para Henry que intenta rescatar alguna antiguedad enana para vender son también el refugio de una parva de stirges, asquerosos parásitos voladores que salen a la carga.

Las stirges caen rápido ante los brutales ataques del grupo, pero la gran cantidad hace que algunas logren alcanzar a sus objetivos succionándoles la sangre. Con las bestias trabadas con sus picos en Rancis y Late les cuesta un poco más terminar la matanza pero finalmente logran liquidar a los zánganos voladores.
Rancis es víctima de una de las criaturas
Una vez caída la última stirge Henry vuelve a buscar y encuentra algunas herramientas algo oxidadas y algunos picos de minería enanos. Continúan avanzando hasta la primera bifurcación del camino y deciden atravesar una puerta pesada de piedra llegando a una oficina abandonada. En ella todo parece revuelto y el enano que otrora regentaba el lugar se encuentra aún sentado allí, o por lo menos sus huesos, todavía con cuatro flechas rústicas clavadas en su pecho.


Todo lo que tocan parece volverse polvo al tacto así que deciden no perturban al enano por miedo a que las historias de Rundy se vuelvan reales. Sin embargo una puerta tras el escritorio del enano muerto llama su atención y deciden curiosear. La puerta está cerrada con llave pero logran abrirla. Dentro encuentran una pequeña sala con algunos barriles, mucho olor a humedad y encierro y un cadáver enano a medio descomponer que les habla al acercarse. La nefasta manifestación del enano parece estar loca y ríe histéricamente mientras habla. Henry se comunica en el lenguaje enano mientras los demás esperan fuera o insisten que deje al "cadáver". 

El ser no recuerda su nombre por los siglos que lleva allí, pero si recuerda que lo acusaron de ladrón, le cortaron una mano y lo metieron en esa sala hasta hacer algo con él. Presumiblemente en ese lapso Komek se vino en desgracia. Henry le promete que si encuentra su mano la devolverá para que él recupere su honor enano y pueda descansar. Hace la promesa aún ante la insistencia de Rundy para que no perturben más a los muertos.
Continúan explorando en busca de un gran tesoro para Rundy y llegan a una enorme caverna dónde no ven el final por el corto rango de sus antorchas. Henry avanza y encuentra los restos de un comedor enano, como para una veintena o más de barbudos, utensilios de cocina viejos, dos grandes mesas y toldos resecos son lo que de este lugar. 
Más adelante encuentran lo que podrían ser los restos de la última defensa de Komek hace setecientos setenta años, una gran campo de batalla en el medio de la caverna lleno de, ya antaño descompuestos, cadáveres de enanos guerreros y otros humanoides de armaduras oscuras. Según Rundy los viejos asustan a los niños enanos con historias sobre guerreros de los profundo que visten armaduras oscuras pero todos "saben" que son sólo historias. O eso creían. Henry sigue explorando y encuentra el arma de un general enano con el puño aún fuertemente apretado sobre su hacha. Un arma que misteriosamente no ha sido forrada con oxido ni polvo. Comparte el hallazgo y Late reconoce el arma, la ha visto en sus libros. Es la expresión más "mágica" que un enano puede alcanzar, un arma que se vuelven más mortal contra los enemigos de la raza enana.

Hacha de los defensores enanos
A pesar de ser este ya un objeto digno de considerarse un "gran tesoro" Rundy convence al grupo de necesitar más para recuperar su puesto en su clan. Su siguiente descubrimiento son las minas enanas propiamente dichas. Allí encuentran algunos mineros aniquilados por las mismas flechas, incluso uno protegiendo un pedazo de mineral de alta pureza y un llamativo tamaño que el grupo decide recuperar. Además encuentran el tesoro escondido de Kroguar, según la amenaza de la maldición tallada en los refuerzos de hierro del cofre. "Este es el tesoro de Kroguar, cualquiera que ose robarlo sufrirá cien años de desgracia".


Rundy se ve cegado por los tesoros que el cofre podría contener y no dudan en abrirlo y recuperarlo. Late se alejaba luego de leer las inscripciones amenazantes en el cofre cuando Rundy siente un mecanismo en el cofre, inmediatamente el techo sobre ellos se derrumba.


jueves, 26 de abril de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 05 (23/04/2018)

La Familia

Tras escapar de una muerte casi segura se toman unos minutos para reagruparse y recuperar energías.  Una vez en condiciones vuelven a revisar a los dos cautivos que habían quedado intoxicados. Ambos duermen. Los despiertan a sacudidas pero la barrera idiomática hace que sólo puedan hablar por señas con Henry. Rundy les da algunas hachas que aún conservaba y los dejan ir entendiendo que son salvajes de alguna tribu cercana. Buscan un lugar seguro y pasan la noche sin inconvenientes.


A la mañana siguiente la primera acción del grupo es alejarse del zigurat en dirección al norte, esquivando los contingentes de hombres bestia. Como un grupo ya consolidado deciden seguir a Rundy en su misión de explorar las ruinas de Komek. Así se adentran en los pantanos al norte por unos diez días aproximadamente hasta toparse con una pequeña tribu de salvajes. Aunque salvajes, eran el único punto civilizado a días de viaje y son bien recibidos. Se encuentran con un anciano escapado de tierras civilizadas que facilita la comunicación con la tribu. Los motivos por los que dejó atrás su ciudad no quedan claros, aunque parecen turbios cuanto menos. Aprovechando la hospitalidad pasan varios días con ellos. Henry aprovecha a recuperarse de la herida en su pierna, les enseña a ser sigilosos a los cazadores y prueba un brebaje ritual para ponerse en contacto con los espíritus de sus ancestros. Aunque termina catalogando la bebida como un intoxicante como las sustancias de los rincones más oscuros de la ciudad agradece la experiencia y muestra sus respetos.
Rancis enseña el arte de la cartografía a los miembros de la tribu a la vez que recibe explicaciones sobre como cazar en la región y como preparar algunas bebidas y ungüentos con los materiales locales. Por su parte Rundy, encontrando puntos en común, es el que más indaga en la cultura de estos humanos, para él igual de extraños que los demás. Al igual que para los enanos, para estos salvajes el espíritu de un muerto deja su cuerpo al fallecer. Para Rundy esa entidad pasa a proteger algún monumento importante, siempre que el cuerpo sea debidamente enterrado. Para los miembros de la "Familia", el espíritu pasa a formar parte de una entidad mayor a la que sólo pueden identificar como "los espíritus", que acumula la sabiduría de toda la tribu. Además aprende sobre los tatuajes de los miembros, que llevan en la piel las hazañas y proezas que ellos mismos realizaron y la de sus ancestros. Rundy decide tatuarse en el antebrazo su hazaña de matar a un hombre bestia gigante. La tinta es inyectada en su piel en un ritual festivo el día que el grupo decide continuar viaje hacia el norte, hacía las ruinas de Komek. Por su lado, Late M. pasa tiempo separado del grupo y recibe de primera mano las enseñanzas del más antiguo de los chamanes de la tribu sin compartir realmente qué aprendió con sus colegas. Además, en una noche de fogón Rancis cuenta que encontró a Codicia abandonada en su nido y su nombre de debe a que le encantan los metales brillantes.


En el viaje Rundy les explica a sus colegas que fue exiliado por exigir al líder del clan enano que mande exploradores a la superficie y no sólo a excavar más profundo y que si regresaba con tesoro podría llegar a volver a ser admitido e incluso retomar su reclamo. Y si el tesoro era de su raza todavía mejores chances.
La primer noche de acampada los sorprende con un pequeño intruso siguiéndolos: Smirk, un adolescente jorobado y algo flacucho de la tribu que dejaron atrás. Por lo poco que pueden comunicarse, otra vez a través de señas es que Smirk, que no tiene ningún tatuaje, sigue a los héroes para poder volver y reclamar un tatuaje para él y su futuro linaje. Con su padre recientemente muerto y sus dificultades físicas nadie en la tribu confía en que pueda haber algún día una historia sobre él. Pero su determinación es firme y convence al grupo de acompañarlos, acto que Rundy ratifica entregando una pequeña hacha al adolescente para que se defienda de lo que pueda ocurrir.
Más al norte aún el terreno cambia, convirtiéndose en mallines y luego de una decena de días de viaje al despejar la niebla logran ver al oeste, no muy lejos, las montañas. Están cerca.
Al seguir avanzando y ser cada vez más difícil conseguir provisiones frescas y agua comienzan a sentir malestar. Rundy dice que no sabe bien por dónde buscar pero Henry recuerda una vieja canción mientras camina, comienza a tararearla para luego cantarla ante la mirada confusa de sus compañeros de viaje.
Resulta que la canción hablaba de un antiguo enano cocinero de Komek que entraba ganado a escondidas por una puerta secundaría y servía su carne en secreto a sus comensales que se jactaban de odiar la carne de la superficie. En la canción el cocinero miraba al oeste como el sol se ponía mientras entraba las bestias por una entrada tallada con la forma de un enano. Tomando esto como pista Rancis envía a Codicia a otear desde el cielo y por los alrededores en busca de una forma de enano sobre una pared de la montaña. Ese mismo atardecer el ave vuelve con novedades y señala la dirección como una brújula perfectamente calibrada.
Al irse el sol con la llegada de Codicia deciden acampar, está vez, algo más esperanzados. Aunque la noche no sería tranquila.


Mientras terminaban algunas de sus últimas raciones secas comienzan a escuchar un extraño canto. Como si hiciese eco en las montañas del oeste. Segundos después Rundy y Smirk comienzan a avanzar hacia el cordón montañoso con la mirada perdida sin decir palabra. Henry y Rancis corren e intentan frenar a Rundy cuando éste no responde, Late M. hace lo mismo con Smirk, mientras recuerda al grupo la leyenda de las harpías de las montañas. Que serían las bestias aladas a las que temían los miembros de la Familia. 

sábado, 21 de abril de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 04 (16/04/2018)

Más turbio de lo imaginado

Creen que las amenazas en el zigurat que forzaban a los salvajes a viajar al sur en busca de comida habían terminado. Así que más tranquilos exploran las ruinas en busca de tesoros o algún tesoro perdido. Lo primer que encuentran es una pareja de arañas gigantes en una habitación abandonada  que despachan rápidamente a los golpes. 


Continúan explorando la parte norte de la pirámide. Encuentran otra entrada, parece más transitada y tiene dibujos burdos que parecen describir una especie de ritual profano dónde los hombres bestia consiguen poder sacrificando humanos. Algo perturbados avanzan a la siguiente habitación y Henry es víctima del ataque de un green slime, criaturas viscosas sin mente que esperan en los techos de lugares húmedos y abandonados para caer sobre su próxima presa.


Por fortuna el limo cae sobre su brazo, provocando sólo quemaduras menores, Henry es rápido y lo destruye con su antorcha. Asqueados por la criatura siguen recorriendo los pasillos, lo primero que encuentran es una escalera inundada, presumen que conecta con la fuente que ya habían encontrado, pero deciden no indagar, el agua turbia parece peligrosa. 
En la esquina más recóndita del zigurat encuentra una suerte de habitación medianamente pulcra, todo indicaría que allí residía un humano y no un hombre bestia. Rundy toma algunos papeles extraños  para analizarlos luego, parecen estar escritos en enano antiguo.
La habitación también posee una escalera similar a la anterior, pero no está inundada. Bajan unos cuantos minutos hasta un túnel recto que termina en un vacío con un puente que da a un extraño templo en la caverna.


La figura encapuchada canta salmos nefastos en un altar mientras el grupo avanza con sigilo y convencidos de que deben evitar lo que sea que esté pasando atacan al mago justo cuando termina el ritual. Mientras dan los primeros golpes del fondo del vacío las pilas de esqueletos toman forma y una decena de cuerpos sin piernas trepa y comienza a atacar al grupo, sin mencionar uno mucho más grande que un humano prendido fuego que inclina la balanza.


Aunque logran matar al necromante rápidamente y los esqueletos mohosos no son problema, el gigante es un rival difícil y tienen que huir por sus vidas mientras sus flamas iluminan el todo el templo.

sábado, 14 de abril de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 03 (09/04/2018)

Zigurat

Se encontraban ahora con una mujer en shock, en pánico. Remueven fácilmente la reja de huesos y Henry logra acercarse lentamente sin alterar a la muchacha mientras Rundy revisa sin éxito los cadáveres de los guardias, no tienen la llave. Mientras Henry intenta destrabar con sus herramientas las trabas que sujetan a la mujer habla como puede con ella que apenas maneja el lenguaje de los pueblos civilizados. Su nombre es Lara y al parecer toda su familia o tribu han sido capturada.


El grupo tiene un debate sobre si llevar a la muchacha con ellos o no, pero deciden mandarla de nuevo al pueblo al sur equipándola con un hacha de los bárbaros invasores y algunas indicaciones.
Decididos a investigar el Zigurat avanzan hasta la base de la estructura de piedra antigua.


Explorando la edificación encuentran una rampa para subir hasta el "techo" y encuentran un pequeño altar pero no mucho más. Atraviesan el lugar por este mismo techo y llegan hasta una escalera secundaria al techo que da a una entrada lateral del Zigurat por la que entran por una puerta doble de piedra algo trabada por el paso de los años. Entran al complejo y comienzan a recorrerlo encontrando primero un altar dedicado a Baal, dios de las enfermedades, la muerte y el dolor.
Símbolo del dios
Brevemente Rundy tiene un intercambio cultural con Henry sobre dioses humanos y las creencias sobre los enanos cuando mueren: deben ser enterrados cerca del lugar que su familia pretende que proteja en su vida espiritual después de la muerte material, por lo que es una gran deshonra ser exiliado y morir sin ningún tesoro enano que proteger. Con este presagio oscuro para el alma de Rundy continúan explorando la húmeda construcción y encuentran una extraña fuente de agua, que si bien parece circular más profundo, tiene aspecto de agua estancada.
Dejan de lado la pileta de agua y continúan a la siguiente habitación dónde encuentran un contingente de cinco hombres bestia incluido uno de mucho mayor tamaño llevando adelante algún tipo de ritual pagano que incluía el sacrificio de un humano que yacía sobre un altar. Las criaturas interrumpen su ritual y cargan sobre el grupo.
El combate es encarnizado y Rundy logra esquivar y resistir los ataques de la bestia mayor, lo que le da tiempo al resto del grupo a terminar con los sus súbditos. Finalmente, y gracias a Codicia, logran vencer. Investigan al "sacrificio" y encuentran otro prisionero en una celda tras el altar. Ambos parecen extrañamente intoxicados, según Henry, con el agua enturbiada de la habitación anterior. Se toman unos minutos para descansar, Rancis está algo herido.

domingo, 8 de abril de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 02 (02/04/2018)

Hacia el Norte

Habiendo pasado el saqueo y recuperado de algunas heridas emprenden, como grupo el camino al norte. Rancis, fiel a sus ideales decide averiguar qué forzó a los bárbaros a llevar adelante ese intento de robo y Rundy aprovecha para acercarse más a las ruinas de su gente. Late M. y Henry aprovechan la oportunidad. Buscan una zona donde el río es poco profundo y cruzan a pie para adentrarse en la tierra de los bárbaros. 
Solo un par de horas después de adentrarse en estas tierras el terreno ya se vuelve pantanoso y encuentran un extraño nido de serpientes, cientos de estos reptiles están aglomerados alrededor de una roca. Tras usar a Rundy como detector de oro y no encontrar nada ahí deciden dejar a las serpientes en paz viendo como una se alza sobre las demás y los mira partir. Dejan el lugar con un gusto a incertidumbre.


Avanzan todo lo que les queda de luz de día hasta que Rancis encuentra un buen lugar para acampar. Encienden su fogata y preparan algunas raciones. Mientras hacen guardia un extraño viejo aparece para intentar robar algo de comida. Logran detenerlo mientras huye y lo interrogan. Al parecer era miembro de una tribu a la que "el mal" aniquilo. Dicho mal se encontraría en un zigurat que se encuentra más hacia adelante, que apenas habían visto con la última luz del sol. La barrera idiomática complica sacar más información y lo dejan ir.
Al día siguiente avanzan con más precaución y detectan un pequeño grupo que avanza en paralelo a ellos. Se arma un pequeño juego de gato y ratón hasta que ambos grupos se encuentran cerca y se desata un combate. Utilizando ventajas tácticas y la sorpresa logran aniquilar a estos hombres bestia antes de resultar heridos. No hace ni falta que Late lance una piedra.

Dan una rápida inspección a las repugnantes criaturas y se percatan que una huyó en dirección al zigurat. No lo dudan y corren tras él. Codicia, el ave de Rancis enseguida lo retiene y el grupo le cae encima como un león. Sabiendo de la nueva amenaza avanzan con sigilo hasta las cercanías del zigurat, dónde encuentran construcciones en ruina, lo que parece ser una pequeña ciudadela que poco a poco es reclamada por la naturaleza.


Ingresan en el complejo con mucho sigilo y presencian desde las sombras un horrible ritual en el que un montón de hombres bestia danzan alrededor de una fogata hasta que una especie de chamán con una máscara trae a un prisionero y en un frenesí brutal los hombres bestia le arrancan los miembros y devoran las partes del condenado. Sabiendo que no hay nada que hacer y siguiendo su regla de cantidad de enemigos siguen avanzando, haciendo fuerza para no vomitar. 

Explorando el complejo encuentran una especie de prisión, sólo con una prisionera. Utilizando la sorpresa y la oscuridad se lanzan sobre los dos guardias matándolos antes de que puedan alertar al resto. Sólo una reja hecha de huesos de algún animal gigante los separan de la prisionera. 

viernes, 23 de marzo de 2018

Low Fantasy Gaming - Sesión 01 (19/03/2018)

Nuevos comienzos


Era tarde en la noche mientras Rancis pedía algo de queso en la posada local. Conocía un poco al viejo posadero, el pequeño pueblo rodeado de algunas granjas era una parada habitual en su recorrido, la última vez había visitado el lugar dos meses atrás y nada había cambiado. Por ahora.
En la otra esquina de la posada dos figuras nuevas acomodaban sus bártulos mientras se preparaban a pasar la noche. Late M. y Henry D. venían de Puerto Marfil. De los dos solamente Late desentonaría en cualquier multitud, era de muy baja estatura, tosco para comunicarse, de bigotes desprolijos y una absurda cantidad de cicatrices de cortes por todo el cuerpo.


El dúo de viajantes enseguida se ve intrigado por Rancis ya que es un Batidor Rojo y las últimas noticias sobre ellos no son buenas para quienes recorren los caminos. Desde la muerte de Nimon I la Alianza entre los reinos se volvió todavía más frágil y las patrullas en los caminos comunes son mucho menores en las tierras centrales y al sur. Al norte los batidores rojos han dejado de recibir la contribución de los dos reinos que debiesen proteger de los salvajes y hombres bestia del norte. Por lo que su número se vio reducido el último año. Muchos abandonaron sus puestos para dedicarse al saqueo y pillaje. Los que siguen protegiendo los caminos del norte y manteniendo, como pueden, a raya las amenazas del norte eligen valerse de sus habilidades para sobrevivir en lo salvaje para mantenerse día a día y utilizar el poco dinero recibido para lo que no pueden conseguir de la naturaleza. Con esta información los dos extranjeros abordan al explorador, aunque es Henry quien de verdad se ve intrigado por el Batidor Rojo e incluso intenta pagar por su comida. La charla se ve interrumpida por el grito de alguien en el exterior: ¡Fuego!
Rancis, el Batidor Rojo
Rundy, un enano venido del sur escucha desde el primer piso, dónde ha pasado los últimos tres días. La mayoría de las personas pueden pasar su vida sin ver un enano o creer que de verdad existen, pero Rundy es bastante real. Dice estar en camino a las ruinas de Komek, al norte. Lamentablemente las tierras más al norte que este punto son impenetrables para un "extranjero" que viaja solo como él. Sin un plan se encuentra algo perdido en cuánto al camino que seguir de ahora en más. Por el momento decide atender al llamado de auxilio en el pueblo que lo cobijó estos últimos días. 
Rundy Stonegrave, el enano
El extraño grupo se encuentra ahora en el exterior viendo como un almacén de alimento vecino a la posada arde como si fuese un agujero infernal. La gente corre con baldes al arrollo que se encuentra a unos cien metros pero vuelven corriendo en pánico, algo se encuentra más allá del incendio. Sin mediar palabras Rundy y Henry avanzan sigilosamente tras unas casas vecinas mientras Late M. se esconde tras unos barriles en el exterior de la posada. 
Bárbaros, saqueadores. Un grupo de salvajes ha bajado muy al sur y utilizando el fuego como distracción se encuentran saqueando otro almacén cercano.
Salvaje del norte
Con los locales escondidos los cuatros visitantes preparan sus armas y cargan contra los salvajes. No es tarea fácil. Rundy entra en un frenesí de combate poniéndose sus ojos de color rojo, casi como con luz propia, Henry intenta atacar con sus espadas, Late M. mantiene su posición lanzando piedrazos y Rancis con un chiflido llama a Codicia, un búho entrenado que se muestra eficaz en combate atacando directamente a los ojos mientras su entrenador dispara con su ballesta. La fuerza enemiga es grande y uno a uno van quedando fuera de combate hasta que sólo Late queda en pie.
Lo siguiente que recuerdan es al petizo Late tratando de vendar improvisadamente sus heridas mientras de a poco recobran la consciencia. Con la amenaza mitigada la gente del pueblo puede apagar el incendio pero el daño está hecho. No saben cómo pasarán el invierno pero hubiese sido peor si también se hubiesen robado la comida que intentaban llevarse. 
Los siguientes días se los toman para recuperarse del combate, Rancis siente malestares menores pero Henry recibió un hachazo fuerte en una pierna y debe hablar con el carpintero local para que le prepare una prótesis. Además pasan bastante tiempo intercambiando historias: la historia de los Batidores es conocida, Henry y Late se dirigen a Mirilia en busca de una nueva vida mientras que Rundy intenta recuperar riquezas o reliquias enanas de Komek para probar su valía con los suyos.